Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 6 (Preguntarse): ¿Vivo la vida de mi familia?

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El primer paso del método del cambio profundo es preguntarse, pensar y mirar. No es tomar decisiones y hacer respuestas. Es alimentar el mundo interior de preguntas cuestiones, inquietudes, intuiciones, del que surgen las nuevas convicciones y nacen las decisiones profundas y los cambios auténticos [De ¿Preguntarse bien es un arte?].

Todos tenemos claro cuál es nuestro núcleo familiar. Más difícil es darse cuenta de las redes de relaciones vivas que nos hacen familia, más allá de los lazos de la sangre y del cariño, de los compromisos de filiación o hermandad. Y más comprometido es aceptar mi familia como don de amor en el que debo vivir y amar con el corazón abierto. Una tarea de una vida.

La primera etapa del Camino de Belén por la senda de la Familia estuvo dedicada a visualizar y asumir el tejido familiar con el que voy construyendo mi vida. Ahora empiezo a preguntarme, en esta etapa dedicada a Caminar juntos, por la cantidad y calidad del camino que hago junto a mi familia.

Este es mi lugar en el Universo

¿Camino con mi familia? ¿O camino sólo, por veredas y senderos propios, que no comparto con ellos, de los que ellos no saben o no sienten? ¿Camino sólo por esta vida? ¿O camino por compañeros ocasionales, amigos que van y vienen, colaboradores que ponen sólo una parte pequeña de su ser en el trabajo o el descanso común?

Me pregunto durante este día, a ratos sueltos, con tranquilidad, por los caminos que tomo cada día y la compañía con la que los recorro. Por la compañía física, tangible, en los ratos que estoy en casa o haciendo cosas junto con ellos, los de mi familia. Pero me pregunto también por la compañía espiritual, esa que vivo cuando trabajo o estudio por ellos, para ellos, con ellos.

Y me pregunto no sólo por mis caminos. A veces los míos están abiertos, bien señalizados, entrelazados a los cruces de caminos de mi familia… pero son otros los que se lanzan a caminos distintos, solitarios, incluso traicioneros. ¿Mi familia me deja vivir sus caminos, caminar con ellos? ¿Cómo son vital y afectivamente los caminos de mis padres, de mis hermanos, de mi gente?

¿Vivo la vida de mi familia?Amigo mio_100

 

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¿Preguntar bien es un arte?

wpid-Pregunta.pngEl primer paso del método del cambio profundo es preguntarse, pensar y mirar. No es tomar decisiones y hacer respuestas. Es alimentar el mundo interior de preguntas cuestiones, inquietudes, intuiciones, del que surgen las nuevas convicciones y nacen las decisiones profundas y los cambios auténticos.

Para ello, hoy, nos preguntamos. Navegamos con paz el océano de experiencias sin encallar en los arrecifes de las ideas preconcebidas, sin encallar en los arenales de la autocrítica fácil  ni entrar en los puertos de las teorías seguras. Vamos más allá de las tierras conocidas, navegando en medio de los vientos y las olas de las vivencias cotidianas por la inmensa mar oceana de la vida que Dios me ha dado para vivirla.

Al mantener con valentía la búsqueda me convierto en un peregrino, un navegante, un viajero, ligero de equipaje, sensible a todo viento y bajo todo cielo… (*)

Busqueda_Verdad

No encalles en respuestas fáciles ni te refugies en teorías sobre qué es lo normal. Se libre. Atrévete a preguntar, a preguntarte, y deja que tu pensamiento se dispare hacia la verdad.

 

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Segunda etapa: caminamos juntos

Este Camino hacia Belén va por la senda de la familia. La primera etapa, En mi Familia,  se ha centrado en visualizar a mi familia y asumir que ella es mi camino hacia Dios (y mi camino hacia la humanidad). La segunda etapa es sencilla:

En mi Familia… Caminamos juntos.

FavouriteEl centro de la vida familiar de casi todos está en las personas con las que vive cada día, con las que come y charla cada día, con las que planifica el día y comparte la economía. Cierto, muchas veces tenemos que vivir lejos de la familia por razones de estudio o de trabajo: entonces nos damos cuenta con más fuerza todavía de la importancia de la familia, lo mucho que la necesitamos y lo poco que la cuidamos. Normalmente tengo bien claro quien es mi familia, incluso y sobre todo cuando estoy peleado con ellos. No sucede lo mismo con los amigos o los compañeros de trabajo, con los que a veces

Esta gente es mi familia por dos características muy especiales: una,   los lazos firmes que me ligan a ella y, después, el cariño que -normalmente- vivimos en esas relaciones.  Curiosamente, las dos características se alternan, de manera que cuando el cariño que nos une está en crisis siento con más fuerza los lazos que nos atan, y cuando vivo con normalidad la convivencia diaria, comparto techo y comida, y vivo sin muchos contrastes las obligaciones que trae la relación, entonces el cariño queda a veces bastante deteriorado.

El reto de una familia es crecer en la relación mutua y al mismo tiempo crecer en cariño. El peligro que corremos al promover el cariño y la cercanía está en caer en dependencias u opresiones. En esas circunstancias descubrimos sin lo que nos une es el verdadero amor, o una versión adulterada por la costumbre o el interés.

En esta segunda etapa del Camino de la familia vamos a trabajar el elemento clave de esta relación firme y cariñosa que nos convierte en una verdadera familia: el estar juntos de manera activa y vital. Por eso usamos esta bella metáfora: caminar juntos. Como Jesús y sus discípulos por los caminos de Galilea. Como en el camino de Emaús. Como Abraham acompañando a sus tres huéspedes.

No es tarea fácil. Muchas veces nuestra casa es el cruce de caminos donde nos reunimos para pasar la noche, mientras que cada persona y cada corazón van por su propio camino. Sin saber demasiado del otro, sin compartir penas ni alegrías con los otros. En soledad…

¿Por qué trabajar con el método del Cambio Profundo el estar juntos activa y vitalmente?

  • Porque caminar juntos requiere mucho valor cuando tengo que renunciar a “un mi camino” para seguir el camino de otro.
  • Porque caminar juntos me exigirá dedicar mucho tiempo a comprender qué quiere el otro, además de dejarle a él ver y sentir lo que yo quiero hacer.
  • Porque caminar juntos requiere acompasar el andar y la inquietud. No basta estar en el mismo camino. Hay que elegir el mismo ritmo, cosa que con gente de distintas edades e intereses resulta difícil y, a veces, agotador.
  • Pero, sobre todo, porque se necesita caminar juntos para que podamos dialogar, discutir, compartir, compadecer y alegrarnos los unos por los otros…

Necesitamos caminar juntos. Por eso… ¡Feliz segunda etapa!Huellas_Muchas

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Día 5 (Contemplar y Agradecer): ¡Gracias por mi familia!

5El quinto paso de nuestro camino de transformación consiste en contemplar y agradecer. Las prisas por conseguir resultados nos urgen a trabajar y buscar resultados, y a veces nos olvidamos de la fuerza de la oración y de la transformación que obra en mí la contemplación, el agradecimiento, la alegría. Y contemplar y agradecer, aunque no transforme nada de manera práctica, es a veces lo que más me cambia. Contemplar y agradecer es la clave para los auténticos cambios. 

Descubro y agradezco las inmensas maravillas que Dios ha hecho al darme esta familia. Reconozco el regalo que supone cada uno de ellos, tanto los que me cuidan como aquellos con los que comparto camino, o los que debo cuidar.

Por eso hoy estamos convocados a decir: ¡Gracias Señor  por mi familia!.

gracias, gracias, gracias, gracias,...

gracias, gracias, gracias, gracias,..

Todo el día para agradecer. Para poner delante de mis ojos y de mi corazón cada miembro de mi familia, y dar gracias por él, en sí mismo. No miro lo que me gusta de él, o lo que me ayuda; lo miro como persona, con su vida, con su camino de amor, con sus búsquedas.

Mis padres. Los que me han cuidado. O los que en algún momento y por alguna razón me descuidaron… Cualquiera que sea la relación que tengo con ellos ahora, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis hermanos. Tantos momentos compartidos, tantas risas… ¡y tantas peleas! Hoy he visto tantos lazos de vida que nos unen. Y agradezco: ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis parientes cercanos y lejanos. Una red generalmente muy tupida de cariños, compromisos, celebraciones que hacemos juntos, apoyos y exigencias. Mis parientes, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Las “nuevas familias” que voy creando: la comunidad de vida con la que comparto, vecinos o amigos que son ahora mucho más importantes,… Con ellos formo un hogar singular, disperso por los valles y ciudades, pero que efectivamente me exigen dedicación, atención y agradecimiento. Ellos son también mi familia, y evidentemente¡son un regalo de Dios para mí! 

Gracias, la Palabra mágica

Gracias, la Palabra mágica

Doy gracias. A Dios. Con cariño y fuerza. Gracias. Pero agradezco, además de las personas, las relaciones, los núcleos familiares, las familias que forman mi familia. Doy gracias por ellos y por pertenecer a ellos. Por la identidad que me dan. Por el refugio que me proporcionan. Por el esfuerzo de todos por mantenerlo a flote y navegar.

Gracias.

Muchas veces estos núcleos se amor se entrecruzan: la familia de donde vengo y aquella que he formado por matrimonio; la familia de sangre y la comunidad religiosa en la que vivo.

Cruces de familias, intersecciones que me tienen en el centro común.

Por eso, gracias. Hoy, Señor, te damos gracias.

Gracias.Gracias3

 

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Día 4 (Poner y Actuar): Me regalo un SÍ a la Familia

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Aprendiendo a construir en positivo

El Cuarto día de cada etapa del Caminito de Belén está dedicada, finalmente, a hacer algo positivo en pro del cambio que espero. Pero a diferencia del esfuerzo que hago cada día por hacer las cosas bien, o del viejo método de hacer propósitos y promesas – “te prometo que nunca más haré…..” –  las acciones cobran significado y fuerza del plan táctico y del apoyo de los otros días. La pequeña acción positiva que hoy haré no es un gesto más del leñador o el herrero que construyen su obra añadiendo golpes hasta dominar su material. La acción de hoy es más bien el gesto sencillo del labrador que deposita suavemente una semilla dentro de la tierra…

G12_Flower_SeedMi aporte a la familia

Hoy voy a hacer algo positivo por mi familia. No una acción bondadosa o buena, sino una acción positiva y vital por la verdadera familia de la que formo parte esencial. Puede ser dar un abrazo a cada uno de los miembros de mi familia, incluidos aquellos con los que las relaciones son más difíciles. Puede ser cambiar un poco mi hogar recogiendo la cocina, barriendo el comedor  o poniendo todas esas cosas que llenan la sala en su sitio. Puede ser dedicar unos minutos más al niño o al anciano que tenemos en casa…

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Cada gesto será una semilla de algo nuevo. Siembro un grano y la fuerza de la semilla en la tierra apropiada me regalará cien más. Es un compromiso de esperanza. Verdaderamente difícil, no por lo que me cuesta hacerlo, sino porque lo hago con la confianza de que reconstruiremos esta familia para que sea una familia auténtica, una familia santa.Construyendo Familias Santas 2big

[Del Caminito 2013, sobre la esperanza]

Cuando tengo esperanza, tengo la capacidad de hacer mi pequeño camino mientras todos los demás siguen plantados ante el muro de lo “imposible”. Y eso es importante también para mí.

Por eso, frente a dificultades que me parecen insuperables, con una esperanza cierta y auténtica, mantengo mi sí con pequeños gestos de compromiso. Ese es el secreto, seguir adelante porque mantengo mi esperanza.

Hoy tomo la esperanza que engendré en estos días y la riego con gestos de lucha y compromiso. Y sigo en pié junto a ella mientras crece en mi interior.

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Día 3 (Quitar y Cambiar): Con mi familia no te metas

3El tercer día de cada etapa del Caminito está dedicada a Quitar y Renunciar. La acción que te hará cambiar es muchas veces extraordinariamente sencilla: dejar de hacer algo. Simplemente, al remover los obstáculos que me tienen bloqueado, frenado, atrapado en una red de conflictos,  la fuerza de la vida y las esperanzas me llevan hacia adelante. Es como un barco que tenía ya velas desplegadas: basta cortar amarras. El resto lo hará el mar,

No necesitas obligar al barco a mantenerse a flote y navegar: simplemente despliegas las velas y tomás el timón, y él hará lo que sabe hacer: el resto lo harán el mar, y el viento

No necesitas obligar al barco a mantenerse a flote y navegar: simplemente despliegas las velas y tomás el timón, y él hará lo que sabe hacer: el resto lo harán el mar, y el viento

Hoy corto amarras. Rompo ataduras.

No te metas con mi familia

Este lema es muy popular en las manifestaciones en defensa de la vida o del derecho a la educación. Con mi familia no te metas. La Familia se defiende, es un instinto básico que compartimos con la mayoría de los animales, aunque muchas veces debemos admirar cómo ponen todas sus fuerzas en defender a los suyos.

También yo debo defender con todas mis fuerzas a mi familia. Lo veo claro.

El Favouriteproblema es que debo aprender a distinguir cuáles son las fuerzas y comportamientos que amenazan a mi familia. Muchos son externos:

  • Cualquier violencia o dolor causado a uno de mi familia, es un dolor o violencia causada a mi familia.
  • Un vicio que destruya poco a poco a uno de mi familia es un un ataque directo a mi familia.
  • La infidelidad de un cónyugue de la familia es una bomba que destroza el núcleo de la familia

¿Me doy cuenta del dolor que causan en mi familia?

Sin embargo, el ataque mayor contra mi familia, el que hoy debo enfrentar y eliminar… es el que está en mi corazón.Amigo mio_Egoismo

Aplicación

Hoy voy a decir que NO a una fuerza en mi interior que afecta a mi familia. Como este Caminito de Belén es un entrenamiento para cambiar de verdad, elijo una primera fuerza pequeña, clara, bien identificada. Así veré el efecto liberador y acometeré con más experiencia y eficacia nuevas redenciones interiores.

 

NOblueVoy a eliminar de mi vida, en este día, un pequeño comportamiento que no es bueno. Puede ser la costumbre de dejar la taza del café en la cocina sin lavarla y guardarla. O mi costumbre de tumbarme en la tele después de cenar sin haber ordenado la sala o mi habitación. O esas palabras duras y de reproche que me salen en las conversaciones de cada día, desde el desayuno.

Si hay un rencor o una vieja herida que no sané, y hoy puedo dar el cambio final en eso, también sería una magnífica tarea. Podría ir a ver a alguien y pedirle perdón, o confesarme, y sacar el veneno del resentimiento de mi corazón.

Debe ser algo para hacer hoy. Algo que quitar, que dejar de hacer, liberador,…

¿Qué elijo?

Hoy voy a cortar amarras. Y el viento y el mar harán el resto.

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El arte de decir NO

 

El Arte de Decir NO [Del Caminito 2012]

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Hoy voy a decir NO. Esa es una palabra importante, muy buena cuando se usa para renunciar y liberar, que debo decir sin miedo y con claridad. En la vida hay que decir que NO a muchas cosas. Cosas que me hieren, o que hacen daño a otros, o que me atan al presente… cosas que me desvían del camino de vida que me lleva a la felicidad.

Además, cada vez que hago una  opción diciendo SÍ a algo importante, me obligo a multitud de renuncias, tanto a los otros caminos como a pequeñas posibilidades que romperían mi gran compromiso. En este caso, me obligo a muchos NO cada vez que digo un SÍ:  son consecuencia vital y garantía de fidelidad a los SÍ pronunciados a la vida.

Y muchas veces nos asustamos ante el NO, lo evitamos, lo postergamos, lo escondemos…

Los cinco pasos para un cambio profundo, real, y duradero.

Los cinco pasos para un cambio profundo, real, y duradero.

Hoy, en esta etapa de activación de la conversión, voy a decir que NO a una cosa que me obstaculiza y me distrae de mi camino de vida. Una sola cosa. NO  grandes decisiones, sino algo sabio y pequeño que hará mi vida más ligera, más libre. Algo sencillo que boto fuera y, aunque me cueste, no va a volver a entrar. Hoy voy a decir, de una vez por todas, como Alejandro Sanz, Te lo agradezco, pero… ¡NO!

Sin ira, sin enfados. Sembrando nueva vida. Hoy digo… NO

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Día 2: Decidir y Decir: ¡Ésta es mi familia!

El segundo paso de cada etapa está dedicado a tomar una decisión firme y concreta. Todo un día para elaborar una decisión, asumirla y proclamarla ante los demás y ante uno mismo. Al inicio nos parece mucho tiempo para una simple decisión, y queremos pasar rápidamente a la acción, pero debemos fijarnos en la importancia de las buenas estrategias en la economía, en el deporte y en las batallas del pasado para alcanzar la victoria. Además, los modernos expertos de la filosofía cognitiva y del “couching” insisten en que nuestras convicciones deben tener raíces profundas para sostener acciones arriesgadas.Arbol Con Raices

Ayer contemplábamos el entramado de vidas que Dios nos ha regalado. Somos el fruto de una genealogía y los depositarios de una promesa para futuras generaciones. Así empieza el Evangelio según San Mateo: “Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a a Isaac, Isaac engendró a Jacob,…” (Mt 1,1-2). Una familia que se extiende por círculos concéntricos o formando intersecciones, que se difumina en los extremos hacia parientes que trato poco o hacia hermanos que están lejos: el tejido en el que Dios borda mi vida. Una familia con zonas brillantes y otras oscuras, con relaciones que me arropan y cuidan, y otras que me hieren profundamente.

Hoy tomo una gran decisión que debe servir de raíz a muchas de mis acciones en esta vida: ¡asumir mi familia!  No tanto el panorama general, sino el cúmulo de personas concretas y sus relaciones conmigo y con los demás de mi familia. Asumir mi familia me compromete a aceptar a cada uno de ellos, con sus virtudes y sus defectos, con lo que me regalan y lo que me exigen. Aceptarlos y aceptar estar unido a ellos con el compromiso del amor, porque estas pocas personas son el horizonte de mi existencia, mis prójimos (Lc 10,25-37).

La decisión que me acerca a Dios que me sale al encuentro recuerda al buen samaritano y a los discípulos del camino de emaús (Lc 24 13-35). El que puso Dios en mi camino, por un día o por una vida, ese es el prójimo al que debo invitar a entrar en mi vida.

"Quédate con nosotros" Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

“Quédate con nosotros” Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

¿Estás dispuesto a amar a tu familia? Entonces toma la decisión de mejorar alguna relación de las que forman tu familia más estrecha. Afina un plan para hablar más con éste, para compartir con él más íntimamente,… o mejor aún, decide las estrategias para curar las heridas que te distancian de aquel o de aquel otro.

El cualquier caso, piensa tu decisión. Los días siguientes, con constancia y con dedicación, podremos en práctica esta decisión  porque queremos cambiar. Mi familia se lo merece.

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Día 1: ¿Quién es mi familia?

wpid-1.pngEl primer paso de mi camino hacia Belén por la ruta de la familia está hecho de miradas y preguntas: ¿Quién es mi familia?

Me lo pregunto desde la realidad actual de mi vida, este río de experiencias y circunstancias que modifican mis paisajes con tanta frecuencia. Mi familia hoy es distinta de la que tenía cuando era niño, una familia distinta de la que me acompañaba en la vida hace cinco años. Con frecuencia definimos a la familia por el cliché de las relaciones de sangre: mis padres, mis hermanos, o la esposa/esposo y los hijos. Pero mi familia son las personas con las que he comparto mi vida por amor, y eso es una realidad mucho más compleja y rica que se dibuja a mi alrededor.

¿Quién soy yo - quién es mi familia?

¿Quién soy yo – quién es mi familia?

Hoy vamos a dedicar el día a preguntarnos y pensar: ¿Quién es mi familia? Surgirán rostros, miradas, experiencias… Descubriré un tejido riquísimo de círculos concéntricos, con fronteras mucho mucho más amplias que las que inicialmente vivo.

Un tejido de vida, de apoyos, a veces de tensiones y dolores que nos hemos causado juntos.

Un tejido de risas compartidas en momentos importantes, de lágrimas derramadas juntos, de abrazos en momentos felices o dolorosos.

Un tejido de vidas entrelazadas por un hábil tejedor que teje mi vida.

No son las paredes de mi casa los que deciden quién es mi familia, sino las fuerzas de atracción que hay en mi corazón.

Pienso ¿Quién es mi familia?

¿Quiénes son mi familia? [Del Caminito de Belén 2013]

Recuerdo los mapas familiares, árboles genealógicos inmensos, y miro con cariño y respeto la relación actual con cada uno. Relaciones que iniciaron con el vínculo de la sangre o los lazos matrimoniales. Familia que agrupa a personas que no se escogen, que Dios pone ahí, a las que añadimos a veces amigos de la familia y otras extrañas y hermosas relaciones (como las que recibimos los que vivimos en comunidad…)

¿Cómo es la vida de mi núcleo familiar?  [Del Caminito de Belén 2013]

Los lazos familiares se extienden mucho más allá del horizonte, pero hay un núcleo, formado inicialmente por la pareja paterna y los hijos, y reconstituido en mil maneras distintas. Es siempre el grupo más cercano, de convivencia diaria. ¿Cómo es la vida de esta familia? ¿Qué hacemos juntos?. ¿De qué hablamos? ¿Qué objetivos tenemos? ¿Qué normas y esfuerzos compartidos vivimos?

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Primera etapa: En mi familia

Dios sale a mi encuentro en mi familia.Amor_En_Dios
Dios Padre, “de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra” (Ef 3,14) nos ha pensado y nos ha creado en familia. No existe el ser humano sin una familia, como muestran las terribles historias de los niños ferales.  Las complicaciones y los problemas que hayamos sufrido no disminuyen el valor fundamental de la familia, aunque muestran desde el sufrimiento cuánto necesitamos de ella.

La primera etapa de este Caminito de Belén 2014 está destinada a asumir una perspectiva: la prioridad de mi gran familia.

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