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Día 2: Decidir y Decir: ¡Ésta es mi familia!

en 2 diciembre, 2014

El segundo paso de cada etapa está dedicado a tomar una decisión firme y concreta. Todo un día para elaborar una decisión, asumirla y proclamarla ante los demás y ante uno mismo. Al inicio nos parece mucho tiempo para una simple decisión, y queremos pasar rápidamente a la acción, pero debemos fijarnos en la importancia de las buenas estrategias en la economía, en el deporte y en las batallas del pasado para alcanzar la victoria. Además, los modernos expertos de la filosofía cognitiva y del “couching” insisten en que nuestras convicciones deben tener raíces profundas para sostener acciones arriesgadas.Arbol Con Raices

Ayer contemplábamos el entramado de vidas que Dios nos ha regalado. Somos el fruto de una genealogía y los depositarios de una promesa para futuras generaciones. Así empieza el Evangelio según San Mateo: “Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a a Isaac, Isaac engendró a Jacob,…” (Mt 1,1-2). Una familia que se extiende por círculos concéntricos o formando intersecciones, que se difumina en los extremos hacia parientes que trato poco o hacia hermanos que están lejos: el tejido en el que Dios borda mi vida. Una familia con zonas brillantes y otras oscuras, con relaciones que me arropan y cuidan, y otras que me hieren profundamente.

Hoy tomo una gran decisión que debe servir de raíz a muchas de mis acciones en esta vida: ¡asumir mi familia!  No tanto el panorama general, sino el cúmulo de personas concretas y sus relaciones conmigo y con los demás de mi familia. Asumir mi familia me compromete a aceptar a cada uno de ellos, con sus virtudes y sus defectos, con lo que me regalan y lo que me exigen. Aceptarlos y aceptar estar unido a ellos con el compromiso del amor, porque estas pocas personas son el horizonte de mi existencia, mis prójimos (Lc 10,25-37).

La decisión que me acerca a Dios que me sale al encuentro recuerda al buen samaritano y a los discípulos del camino de emaús (Lc 24 13-35). El que puso Dios en mi camino, por un día o por una vida, ese es el prójimo al que debo invitar a entrar en mi vida.

"Quédate con nosotros" Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

“Quédate con nosotros” Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

¿Estás dispuesto a amar a tu familia? Entonces toma la decisión de mejorar alguna relación de las que forman tu familia más estrecha. Afina un plan para hablar más con éste, para compartir con él más íntimamente,… o mejor aún, decide las estrategias para curar las heridas que te distancian de aquel o de aquel otro.

El cualquier caso, piensa tu decisión. Los días siguientes, con constancia y con dedicación, podremos en práctica esta decisión  porque queremos cambiar. Mi familia se lo merece.

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