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Día 5 (Contemplar y Agradecer): ¡Gracias por mi familia!

en 5 diciembre, 2014

5El quinto paso de nuestro camino de transformación consiste en contemplar y agradecer. Las prisas por conseguir resultados nos urgen a trabajar y buscar resultados, y a veces nos olvidamos de la fuerza de la oración y de la transformación que obra en mí la contemplación, el agradecimiento, la alegría. Y contemplar y agradecer, aunque no transforme nada de manera práctica, es a veces lo que más me cambia. Contemplar y agradecer es la clave para los auténticos cambios. 

Descubro y agradezco las inmensas maravillas que Dios ha hecho al darme esta familia. Reconozco el regalo que supone cada uno de ellos, tanto los que me cuidan como aquellos con los que comparto camino, o los que debo cuidar.

Por eso hoy estamos convocados a decir: ¡Gracias Señor  por mi familia!.

gracias, gracias, gracias, gracias,...

gracias, gracias, gracias, gracias,..

Todo el día para agradecer. Para poner delante de mis ojos y de mi corazón cada miembro de mi familia, y dar gracias por él, en sí mismo. No miro lo que me gusta de él, o lo que me ayuda; lo miro como persona, con su vida, con su camino de amor, con sus búsquedas.

Mis padres. Los que me han cuidado. O los que en algún momento y por alguna razón me descuidaron… Cualquiera que sea la relación que tengo con ellos ahora, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis hermanos. Tantos momentos compartidos, tantas risas… ¡y tantas peleas! Hoy he visto tantos lazos de vida que nos unen. Y agradezco: ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis parientes cercanos y lejanos. Una red generalmente muy tupida de cariños, compromisos, celebraciones que hacemos juntos, apoyos y exigencias. Mis parientes, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Las “nuevas familias” que voy creando: la comunidad de vida con la que comparto, vecinos o amigos que son ahora mucho más importantes,… Con ellos formo un hogar singular, disperso por los valles y ciudades, pero que efectivamente me exigen dedicación, atención y agradecimiento. Ellos son también mi familia, y evidentemente¡son un regalo de Dios para mí! 

Gracias, la Palabra mágica

Gracias, la Palabra mágica

Doy gracias. A Dios. Con cariño y fuerza. Gracias. Pero agradezco, además de las personas, las relaciones, los núcleos familiares, las familias que forman mi familia. Doy gracias por ellos y por pertenecer a ellos. Por la identidad que me dan. Por el refugio que me proporcionan. Por el esfuerzo de todos por mantenerlo a flote y navegar.

Gracias.

Muchas veces estos núcleos se amor se entrecruzan: la familia de donde vengo y aquella que he formado por matrimonio; la familia de sangre y la comunidad religiosa en la que vivo.

Cruces de familias, intersecciones que me tienen en el centro común.

Por eso, gracias. Hoy, Señor, te damos gracias.

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