Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Segunda etapa: caminamos juntos

en 6 diciembre, 2014

Este Camino hacia Belén va por la senda de la familia. La primera etapa, En mi Familia,  se ha centrado en visualizar a mi familia y asumir que ella es mi camino hacia Dios (y mi camino hacia la humanidad). La segunda etapa es sencilla:

En mi Familia… Caminamos juntos.

FavouriteEl centro de la vida familiar de casi todos está en las personas con las que vive cada día, con las que come y charla cada día, con las que planifica el día y comparte la economía. Cierto, muchas veces tenemos que vivir lejos de la familia por razones de estudio o de trabajo: entonces nos damos cuenta con más fuerza todavía de la importancia de la familia, lo mucho que la necesitamos y lo poco que la cuidamos. Normalmente tengo bien claro quien es mi familia, incluso y sobre todo cuando estoy peleado con ellos. No sucede lo mismo con los amigos o los compañeros de trabajo, con los que a veces

Esta gente es mi familia por dos características muy especiales: una,   los lazos firmes que me ligan a ella y, después, el cariño que -normalmente- vivimos en esas relaciones.  Curiosamente, las dos características se alternan, de manera que cuando el cariño que nos une está en crisis siento con más fuerza los lazos que nos atan, y cuando vivo con normalidad la convivencia diaria, comparto techo y comida, y vivo sin muchos contrastes las obligaciones que trae la relación, entonces el cariño queda a veces bastante deteriorado.

El reto de una familia es crecer en la relación mutua y al mismo tiempo crecer en cariño. El peligro que corremos al promover el cariño y la cercanía está en caer en dependencias u opresiones. En esas circunstancias descubrimos sin lo que nos une es el verdadero amor, o una versión adulterada por la costumbre o el interés.

En esta segunda etapa del Camino de la familia vamos a trabajar el elemento clave de esta relación firme y cariñosa que nos convierte en una verdadera familia: el estar juntos de manera activa y vital. Por eso usamos esta bella metáfora: caminar juntos. Como Jesús y sus discípulos por los caminos de Galilea. Como en el camino de Emaús. Como Abraham acompañando a sus tres huéspedes.

No es tarea fácil. Muchas veces nuestra casa es el cruce de caminos donde nos reunimos para pasar la noche, mientras que cada persona y cada corazón van por su propio camino. Sin saber demasiado del otro, sin compartir penas ni alegrías con los otros. En soledad…

¿Por qué trabajar con el método del Cambio Profundo el estar juntos activa y vitalmente?

  • Porque caminar juntos requiere mucho valor cuando tengo que renunciar a “un mi camino” para seguir el camino de otro.
  • Porque caminar juntos me exigirá dedicar mucho tiempo a comprender qué quiere el otro, además de dejarle a él ver y sentir lo que yo quiero hacer.
  • Porque caminar juntos requiere acompasar el andar y la inquietud. No basta estar en el mismo camino. Hay que elegir el mismo ritmo, cosa que con gente de distintas edades e intereses resulta difícil y, a veces, agotador.
  • Pero, sobre todo, porque se necesita caminar juntos para que podamos dialogar, discutir, compartir, compadecer y alegrarnos los unos por los otros…

Necesitamos caminar juntos. Por eso… ¡Feliz segunda etapa!Huellas_Muchas

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