Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 10: Gustar la comunión

10

El último paso de cada etapa es la contemplación y el agradecimiento. Y la celebración.

Es una de las grandes claves de esta pedagogía del cambio profundo, que no está centrada en producir resultados sino en suscitar nuevas actitudes desde el corazón.

En relación con la fe, esta forma de actuar es más y más importante, porque la fe es un don, y los dones se reciben, agradecen… y disfrutan.

En la experiencia de fe  se suele pasar por alto un elemento muy importante: su dimensión de comunión.Amor_En_Dios

La fe produce comunión entre sus dos extremos, el que confia y aquel en quien se confía.

Es la razón por la que la relación de pareja requiere fe-confianza entre ambos, y se vuelve imposible cuando uno de ellos pierde la fe en el otro. Sin fe, no habrá dinámica de comunión de vida entre ambos.

Eso mismo pasa con la fe en Dios: cuando creo en él, mi corazón se abre a su presencia, y la dinámica de la comunión se desarrolla más y más.

Esto es lo que tengo que vivir hoy: simplemente, disfrutar de la comunión. Como dice Ignacio de Loyola, 1) “No el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir gustar de las cosas internamente” (EE 2). Pues gustemos de este regalo de la fe; estar cerca de Dios, estar con Dios, hacerse poco a poco de Dios.

Fano_Descubrir Dios dentro

 

 

Deja un comentario »

Día 9: Los dones se agradecen

image

9Todos los guías turísticos saben el secreto: cuando hacen de “cicerones” deben darse con generosidad a cada persona del grupo explicando los detalles, respondiendo sus preguntas y escuchando con atención sus historias. Sin límites en la generosidad, porque saben que, cuando llegue el momento, será todavía más grande la generosidad de sus clientes. El que da con generosidad recibirá cien veces más.

La fe es sobre todo don. Un regalo divino que une el corazón de un ser humano con el corazón de Dios. Algo imposible para nosotros, pero posible para Él. Regalo que llega cuando Él quiere, y que renueva en cada etapa de la vida sólo cómo y cuándo Él quiere.

Por eso, en este Caminito de Belén por los regalos de Dios, conscientes de lo que estoy recibiendo, voy a hacer mi parte: agradecer la gracia. Con toda la creatividad y la alegría de que soy capaz, con asombro y entusiasmo:

Gracias, Dios, por el donde la fe.

Todo el dia. Aprendo así a vivir en estado de agradecimiento, o en términos teológicos: en estado de gracia.

Deja un comentario »

Día 8: Soledad, ¡Nunca más!

8

Hoy voy a recibir el regalo de la fe con un NO.

Voy a renovar mi experiencia de decir SÍ a Dios mediante un rotundo NO que me ocupará todo este día,

Voy a decir NO a uno de los grandes lastres del corazón humano: la soledad.

User_Yubaba_Granma

La Soledad es la experiencia de descubrirse sin nadie con quien compartir la vida. No es cuestión de tener o no tener gente alrededor, pues podemos sentirnos solos en medio de una multitud, o no sentirse solo para nada en lo alto de una montaña. Una cosa es la tranquilidad y la paz de estar en contacto con uno mismo (vivencias que suelen requerir retiro, estar con poca gente), y otra es necesitar a alguien y no tenerlo.

La soledad nos revela la importancia de las personas en nuestra vida. No es la importancia del grupo, de la gente que me rodea, sino de alguien a quien yo le interese, a quien yo le importe. Sin un amigo o un compañero, la vida se vuelve insípida y las mejores experiencias son ocasión de frustración y pesimismo. Sin nadie a quien contar, con quien asombrarse o emocionarse, ¡de qué me vale todo lo demás!

La soledad, además, tiene rostros. La soledad es ausencia de ti, mi amigo que estás lejos, de ti, querida Mamá que ya saliste de este mundo hacia Dios, de ti, compañero de quien me distancié por tonterías,… Me duele la presencia que ya no tengo. Me duele el vacío que dejaste…

…¡Hasta que descubro que nunca estoy solo! La fe me hace experimentar una Presencia más íntima a mí que yo mismo. Una presencia permanente, inquebrantable, cálida, que no me juzga ni me que no se deja manejar y no es concreta, pero que tiene lo esencial; cercanía e interés por mí.Favourite

Por eso el que acepta el regalo de la fe asume también el secreto de Dios: en mi corazón, tú-estás-cerca.

Hoy decimos durante todo el día: “Nunca más sólo” “por eso y muchas cosas más,¡Ven a mi casas esta Navidad!”

Deja un comentario »

Día 7: Voy a ser un regalo

7

El segundo paso de cada etapa es decidir y decir, crear planes y caminos para mi vida. Eso significa ser capaz de visualizar una nueva realidad que todavía no está ahí, e inventar caminos para trabajar hasta hacerla real.

Mi pequeño paso de hoy hacia el encuentro con Jesús es muy sencillo: renovar mi entrega de fe. Decírselo a él, una vez, muchas veces: creo en ti, Señor, creo en ti, Señor. Creo en ti.

San Ignacio de Loyola preparó una oración para entregarse profundamente a Dios. Él la ponía en un contexto muy solemne, ante la corte celestial, y como una respuesta a la invitación de Jesús de acompañarle en la gran aventura de conquistar el mundo para Dios. Entonces se respondía:

“Tomad Señor y recibid
todo mi amor y mi libertad,
mi inteligencia y mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
De Vos Señor lo obtuve,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es vuestro.
Disponed de ello a vuestra entera voluntad.
Dadme vuestro amor y gracia,
que eso sólo me basta”

Díselo hoy al Señor. Haz de este día de decisión un acto de fe: una entrega total a Dios, entrega de la voluntad y  el afecto, entrega de lo que soy y lo que tengo. Es la decisión que cambia la vida, la decisión que abre caminos para los largos viajes que me esperan.G12_Flowerpot_Plant

Deja un comentario »

Día 6: ¿Qué es tener fe?

6

Hoy toca preguntarse, pensar y mirar. Abrir caminos. Siempre parece poco porque nuestra mente occidental y consumista quiere ver resultados, adquirir cosas sólidas. Pero lo primero es salir de las ideas preconcebidas, ver y descubrir la compleja realidad que nos rodea y que nosotros simplificamos enormemente.

Al preguntarme hago resonar la campana del pensamiento. La pregunta me sacude en mis convicciones y me lanza hacia lo que desconozco.

Al preguntarme voy más allá de recolectar respuestas: adopto una nueva actitud, lo que los filósofos llaman indagación, los artistas asombro y los exploradores afán de saber.

El mantener las preguntas en activo se convierte enseguida en una actitud vital que remueve seguridades y descubre posibilidades. Mantener las preguntas apropiadas me convierte en un buscador de la sabiduria.

Pregunta

Como primer paso de esta segunda etapa me preguntaré durante todo el día  ¿Qué es tener fe?

¿Qué es tener fe? Ante todo, si miro la vida humana, tener fe es confiar en una persona y sus habilidades, como la fe en el piloto del avión o en el médico que me recompone una herida. Sin fe no me dejaría curar ni me montaría en ese aparato. Sólo es apropiado tener fe en las personas, que nunca podré conocer por la ciencia o por una acumulación de conocimientos prácticos.

¿Qué es tener fe? También desde el punto de vista humano, tener fe es una forma de conocer que llamamos creer: Papá me ha dicho que estos frutos no se comen, son venenosos; mi experiencia me dice que cuando se nubla muy oscuro por el norte, va a venir una tormenta bastante grande. Pero creer no es pescar conocimientos dudosos por intuición, sino saber algo por la confianza que tengo en la fuente del conocimiento, y por eso, al contrario de la creencia o la opinión, da una fuerte seguridad.

¿Qué es tener fe? Tener fe en Dios tiene que ver con reconocerlo como persona, que sabe de mi vida y lo que me rodea, pero que está totalmente más allá de mí. La fe religiosa es entonces entrega generosa a Dios que se acerca y se revela: “Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.” (Hb 11,1).

Naturalmente, al preguntarme así me estoy preguntando a mí mismo, en cada paso: ¿Tengo fe? ¿tengo verdadera y auténtica fe?

Dios mío, ¿cómo puedo vivir de verdad mi fe?

La labor mercedaria

La labor mercedaria

Creo… ¡pero aumenta mi fe!

Para indagar puedo usar el Catecismo de la Iglesia Católica, o buscar en la Palabra de Dios cuando ensalza la entrega de la fe (Hb 11) o su relación con la salvación (“el justo vivirá por la fe”, Rm 1).

Deja un comentario »

Segunda etapa: Fe recta

Iniciamos la segunda etapa en el Camino de Belén. Un nuevo aprendizaje para recoger y revalorizar un regalo que Dios nos da para buscarlo y encontrarlo.G12_Flowerpot_Plant

Hay una escena muy significativa en los Evangelios de la Infancia, Es la que  cuenta la primera aparición pública de Jesús: cuando sus padres lo fueron al templo, aprovechando que Belén está a sólo 8 km de Jerusalén, para presentarlo al Señor con su humilde ofrenda, sólo Simeón, que aguardaba la llegada del Mesías, y Ana, la anciana profetisa, reconocieron en aquel niño al salvador. Los otros cientos de peregrinos pasaron al lado de la joven pareja y continuaron con sus vidas  sin percatarse de que María y José llevaban en brazos la presencia salvadora del Hijo de Dios. Es lo que pasó en toda la vida de Jesús: lo vieron, pero no lo reconocieron; lo oyeron predicar, pero no lo escucharon; se cruzaron con él en las calles, pero no se encontraron con él.

Encontrar a Jesús, encontrar a Dios, requiere fe. Y la Iglesia ha sostenido siempre que la fe es un don de Dios, uno de los grandes dones de Dios. Junto con la esperanza y la caridad reciben el nombre de virtudes teologales, es decir, las fuerzas vitales que nos ponen en relación con Dios.

Vamos a buscar el gran regalo de Dios: la fe, esa fuerza interior que nos pone en comunión con Él y abre la puerta a la justificación, a la vida teologal y a todos los dones de Dios.

Por eso, si nos hemos decidido a seguir el caminito de los regalos de Dios, la fe ocupa el primer y destacado lugar,

Deja un comentario »

Día 10: Gracias Dios por las personas

La última habilidad a trabajar de cada etapa es la contemplación y el agradecimiento. Hoy estamos invitados a dar gracias a Dios por las personas que me rodean.

Ellas son el gran regalo que me ha dado Dios al criarme en este rincón del mundo, unido a tantas y tantas personas. Personas que me hacen persona, con las que me encuentro, con las que me comunico, con las que construyo amistad y cooperación, y que me exigen un comportamiento de responsabilidad.

Por eso hoy, con humildad, voy a dedicar los minutos de Caminito de belén a dar gracias a Dios por las personas.

Por las más cercanas: mis padres, mis hermanos, mis otros parientes.

Por los que están implicados en mi vida: mis amigos y compañeros, mis profesores o mis jefes.

Más allá de que me caigan simpáticos, de que estén a favor mío o me hagan la vida imposible, voy a centrar mi mirada en ellos, en ellos mismos. Cada ser humano es una maravilla de Dios. Gracias por cada uno de ellos.

Y debo dar gracias a Dios que los creó y los sostuvo hasta hoy.

Gracias de verdad Señor por las personas que están aquí y me has dado la oprtunidad de conocer.

Gracias, Dios.

Gracias.

2 comentarios »

Día 9: Promover el saludo

En enero de 1964, en un mundo dividido por la Guerra Fría y a punto de la Destrucción Nuclear, el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I se encontraron en Jerusalén y se intercambiaron un abrazo fraterno. Ese abrazo se han convertido en símbolo de la deseada reconciliación entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas, así como profecía de esperanza en el camino hacia la plena unidad entre todos los cristianos.
Este es uno de los saludos que enseñan el gran poder – incluso entre desconocidos y adversarios – que tiene esa capacidad exclusiva de las personas: saludarse.

Al saludar, estamos dando espacio y vida a la persona a la que saludamos. Cada vez que iniciamos un sencillo saludo ponemos en marcha la fuerza del encuentro personal:

  • Lo reconocemos ahí, junto a nosotros.
  • Lo reconocemos como persona, que merece nuestro tiempo y nuestra atención.
  • Le damos espacio para que a su vez nos salude y empiece un encuentro, un posible diálogo.
  • Disolvemos problemas y posibles enfrentamientos, porque declaramos nuestro aprecio por el otro.
  • Empezamos ya un trato amable y cercano.

Hoy voy a poner saludos en mi vida. Y me fijaré en cómo se despliega la fuerza del encuentro personal, con su aroma de simpatía y armonía. Hoy pondré en mi vida saludos cálidos, amplios, respetuosos.
No importa la frase sino la actitud y la mirada. Puedo decir “Hola”, o “Buenos días/Buenas tardes”. O con cualquier matiz en cualquier idioma: Hello! (Inglés); Hallo! (Alemán); Ciao! Bon Giorno! (Italiano); Konnichi wa! (Japonés); Bonjour! (Francés); Bom dia! (Portugués); As-salaam-aleykum o Marhabah (árabe)…

Hoy me comprometo a saludar, sin limitarme a mis amigos o conocidos. Me comprometo a hacerlo de manera apropiada, con alegría y respeto, a cualquier persona que encuentre, porque toda persona merece mi saludo.

1 Comentario »

Día 8: Crear el perdón

El 13 de mayo de 1981, mientras daba la segunda vuelta a la plaza de San Pedro, se escucharon los disparos contra Juan Pablo II. Alí Mehmet Agca, un asesino profesional, disparó con una pistola, hiriendo al Santo Padre en el vientre, en el codo derecho y en el dedo índice.
Cuatro días después, en sus primeras declaraciones, el papa perdonaba de corazón al que casi lo asesina. Dos años más tarde lo visitó en la cárcel. Alí Agca no le pidió perdón, sólo le preguntó por el secreto de Fátima.
Uno dejó una estela de paz y se le recuerda por miles de hechos con los que cambió el mundo. El otro… estuvo siempre encadenado a sus crímenes (e intenta desde su liberación en 2010 conseguir diversas notoriedades).

La maravilla de pedir perdón. Es una de las cosas más difíciles que podemos hacer y, al mismo tiempo, tan sencilla. Basta con una palabra o un gesto de reconciliación, pero… ¡qué duro se hace a veces! Nos obliga a reconocer que hemos hecho daño a otro, y que no somos tan buenos como pensábamos. La humillación es dura, pero sólo los que han pasado por ella son capaces de crecer como seres humanos auténticos.

Sin embargo, muchos sabemos que más duro todavía es tener gente a la que todavía no perdono. Cuando vivo así las relaciones siguen ahí, pero muertas, pesando sobre mí. Me influye el rencor, el enfado o el dolor, independientemente de que la otra persona esté al lado o a mil kilómetros de mí. Vivo con ese peso, y esos sentimientos tóxicos van envenenando mi alma…

Perdonar significa reconciliarse, volver a estar conciliados, de acuerdo. Restaurar relaciones que estaban rotas o dañadas, bloqueadas. Pedir perdón cuando el otro se siente afectado es abrir caminos a la PAZ.

Me pregunto (y dialogo con los que estén cerca para ser más objetivo):
¿Tengo relaciones trancadas por algún problema?
¿Tengo cosas de mi pasado que no he perdonado todavía?
¿Qué supondría perdonar en esa situación?

Hoy, como paso en este caminito de Belén, voy a pedir perdón a alguien. Uno solo de los muchos que están pendientes de cobro.
Para llegar algún día a perdonar y ser libre del todo (¡!)

1 Comentario »

Día 7: Voy a ser un regalo

El segundo paso de cada etapa es decidir y decir, crear planes y caminos para mi vida. Eso significa ser capaz de visualizar una nueva realidad que todavía no está ahí, e inventar caminos para trabajar hasta hacerla real. José Antonio Marina, el más lúcido pensador a este lado del siglo, afirma que el hacer proyectos es la herramienta básica que caracteriza la inteligencia humana.
Desgraciadamente, esto lo entendemos y lo aplicamos para añadir un baño a la casa o plantar un árbol ante la puerta. Incluso a veces hacemos planes para cuadrarnos a esa muchacha o para convencer a mis padres para que me dejen salir el fin de semana. Pero lo realmente importante, las relaciones con los otros, lo dejamos a las fuerzas de la buena voluntad, o de la espontaneidad.


Mi pequeño paso de hoy hacia el encuentro con Jesús es practicar los planes con las personas. Voy a decidir mejorar mi relación con alguien cercano, con mi mamá, con un hermano en especial o con un amigo determinado.
Me decido por una relación en concreto. Por una persona, con su nombre, sus alegrías y tristezas, sus deseos y sueños.
Voy a ser un regalo para él o para ella. Tengo todo el día para construir mis planes de astucia y amor: ¿Cómo voy a mejorar mi relación? ¿Qué acciones pueden ser un regalo para esta persona? ¿Qué etapas o fases voy a seguir para darle un gran cambio a esa relación? ¿cómo hacer para que su vida mejore, pero a su manera, no a la mía?
Todo un día para planear el bien. Para diseñar el camino del amor.
Así, conseguiré que mi vida sea un regalo para él/ella.

Deja un comentario »