Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

El camino de la Familia

Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza, ha puesto bien dentro de nosotros la multiplicidad: carnales y espirituales, ocupados en diez mil asuntos vitales, con mil grados de libertad y una sola determinación: aprender a amar.

Construyendo familias santas. Lema del Año Pastoral 2014, La Merced de Antigua Guatemala

Construyendo familias santas. Lema del Año Pastoral 2014, La Merced de Antigua Guatemala

La familia es la gran escuela para esta multiplicidad de amores que se resuelve en el amor. Un grupo de personas que Dios ha reunido en convivencia bajo el mismo techo, con la tarea de hacer de la casa un hogar y de la colaboración una fuente de comunión. La familia es el gran invento de Dios: “Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra…” (Ef 3,14), y lo ha ratificado con las bendiciones que brotan de la relación de esposos, de padres e hijos, de adultos con sus ancianos…: “Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios” (Ex 20,12); “¡Haz, pues, que tu padre y tu madre se sientan felices y orgullosos!” (Prov 23,25).

Este ha sido el centro pastoral de la comunidad cristiana desde la que escribimos estas reflexiones, la Merced de Antigua Guatemala. Por eso, llegando de nuevo a este tiempo maravilloso del año en el que nos preparamos para recibir a Jesús que viene de nuevo a nuestras vidas, nos proponemos educar la mirada y el corazón para vivir el amor en familia.

Familia Caqchikel esperando la Cruz de la Juventud. Santa María de Jesús, Guatemala.

Familia Caqchikel esperando la Cruz de la Juventud. Santa María de Jesús, Guatemala.

Aprendamos de nuevo a confiar en los nuestros, a asumir su forma de ser como un regalo “aparcando el miedo a sufrir” (Alex Ubago). Aprendamos a ser como niños en las manos de Dios paras así entrar en el Reino de los Cielos (Mt 18,3).

Esta es la reflexión que me surge constantemente cuando vuelvo a ver esta foto sorprendente del 10 de noviembre, a la entrada de Santa María de Jesús, mientras entregábamos la Cruz de la Juventud a esa maravillosa y muy viva parroquia.

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Día 23: Boto lo que no sirve para recibirle

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La entrada de este día reproduce la del Caminito del año pasado. Pasamos por el mismo punto en nuestro Camino a Belén, y nos sigue pareciendo una llamada importante: sacar, echar, botar,… deshacernos de lo viejo para dejar paso a lo nuevo.

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando él llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente… ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,…

En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese…

Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores del pasado, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.

Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar.

Eliminar los desechos que no sirven, seleccionar lo valioso…

Y mientras tanto, no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).

Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.

Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

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Día 22: Buscar el sitio correcto

22Hay decisiones buenas y hay decisiones malas. Cuando nos jugamos poca cosa, podemos permitirnos estar tranquilos y no pensar mucho; pero cuando estamos tomando decisiones importantes, como por ejemplo el camino a tomar en medio de un bosque o la carrera que vamos a estudiar, entonces es importante cuidar mucho el proceso de decisión, porque un fracaso nos va a dejar muy lejos de nuestros sueños… o de la supervivencia.

Así pasa con la Navidad. La Navidad va a pasar, va a suceder, pero… ¿Nos acordamos de que Navidad es recibir a Dios en un niño recién nacido, es ir a verle y adorarle allí en un humilde establo, en el portal de Belén? Los reyes magos, por ejemplo, se fueron primero hacia Jerusalén, y sin más detalles de la estrella, se fueron a preguntar a un palacio, al palacio del Rey. Menos mal que los sabios de Israel los orientaron y les dijeron que allí perdían el tiempo. Tenían que buscar en el lugar que había elegido Dios, el lugar correcto.

¿Y cuál era el sitio elegido por Dios? ¿el sitio que hoy elige para esperarme, para encontrarme?

Buscamos a Dios arriba, y nos suele esperar abajo.
Creemos que el signo de Dios es el éxito final, y nos espera en el trabajo cotidiano.
Lo buscamos fuera, y está adentro.

¿Donde lo buscaré?

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Quinta Etapa: El regalo más grande…

Tanto si acabas de llegar por causalidad a este blog, como si has seguido esta iniciativa desde los primeros días, te invito a mirar hacia atrás, al plan de trabajo de estos días:Tablero2012_c_1400px

Hemos recorrido el “Camino de Belén” buscando a Dios desde sus regalos. Es lógico, ¿no? también es el camino normal que recorre una persona enamorada para conocer a su pareja: explorar lo que le agrada y fascina del otro, lo que le mueve el piso. De una manera parecida, es lo que hace un hijo con su mamá: busca sus cuidados, sus caricias y sus consejos. Es cierto que también asume sus reprimendas; es cierto que no se aparta de ella cuando llega algún castigo…  Pero sigue siendo cierto que en el centro de una relación de amor está el gozo de recibir dones materiales y espirituales, verdaderos regalos de vida.Pesebre_V1

En esta quinta etapa vamos a centrarnos en el regalo de la persona. De la persona de Jesús, el que nace pobre y humilde en Belén, el que es tu regalo para esta Navidad.

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Día 20: Déjate querer (joropo)

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El quinto día de cada etapa nos invita al Cambio profundo por medio de la Contemplación y el Agradecimiento. Nada más eficaz cuando se trata del amor, de la “Caridad perfecta” que buscamos.
La razón de esta maravillosa efectividad está en la importancia de dejarse querer. Una actitud sencilla y que no requiere hacer mucho, a diferencia de la entrega de uno mismo que hemos trabajado en los días anteriores, pero que para muchos es tan difícil, y que está en la base de nuestras existencias vacías y enfadadas, porque no “sentimos” que nos quieran de verdad, porque no vemos amores valiosos que dignifiquen nuestra vida. Y simn embargo, seguro que además de Dios y su Infinito Amor, hay decenas de reflejos de ese Amor en personas que nos aprecian, nos valoran, nos escuchan… ¡personas que nos quieren amar!
Por eso, simplemente, déjate querer.

“Déjate querer” porque el amor que recibimos queda bloqueado, interferido, cuando nosotros no nos implicamos con libertad y plenitud en la relación.

  • Cuando sigo molesto y centrado en mis problemas, no me dejo querer.
  • Cuando mantengo mi mente calculando precios, beneficios, costos de cada cosa, no me dejo querer.
  • Cuando me resisto a entrar en una conversación, a escuchar de corazón y darme cuanta del que está delante mío, no me dejo querer.
  • Cuando ignoro a las personas que me rodean y sus vidas, cuando no me preocupo de conocerlas, no me dejo querer.
  • Cuando respondo con desdén y desprecio a sus solicitudes de cercanía, a sus muestras de cariño, no me dejo querer.

Pero, sobre todo, he encontrado a lo largo de los años una gran causa a mi falta de “disfrute del amor”: no quererme a mí mismo.

  • Cuando no me concedo el descanso y los cuidados que necesito porque no tengo tiempo, no me quiero, no me dejaré querer.
  • Cuando no me escucho y me doy tiempos de soledad y reflexión para estar sólo conmigo mismo, no me quiero, no me dejo querer.
  • Cuando no me valoro y no celebro mis logros, mis perseverancias, mis pequeñas victorias, no me quiero, no me dejo querer.
  • Cuando no soy amigo de mí mismo, no me quiero, no me dejo querer.

Por eso, hoy, como dice el famoso y bellísimo joropo llanero de Armando Martínez, “Déjate querer“.

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Día 17: La decisión de amar

“Voy a amar”. Esta afirmación parece una tontería cuando mantenemos ese viejo esquema romántico de que el amor “viene cuando quiere y se va cuando se pasa”.
¡Pero es cierto! El amor es don y tarea, llega siempre como un regalo, pero me queda a mí la tarea de ponerlo en marcha, de lanzarlo y afianzarlo con cuidado y trabajo.

Porque el amor, gran regalo de Dios, es mi gran aventura, mi gran empresa, que me juego en las grandes relaciones y en los pequeños encuentros que haré hoy.
Vivir hoy con amor, esa es mi decisión, y los pasos de los días siguientes me ayudarán a perfilar “el arte de amar

Esta es la decisión del Caminito de hoy. Voy a construir una decisión sencilla y grande: vivir con corazón allí donde otras veces pasaba sin darme cuenta, con normalidad o con frialdad. Poner amor, poner corazón a las palabras, miradas y gestos que cruzaré en los encuentros casuales y a los que hago con los amigos, lo que nos diremos hoy en familia.

Lo intentaré. Es posible. Amar a la persona que aparezca delante de mí. Sin más.

Nunca está de más fijar con el arte las decisiones del corazón:

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Día 16: ¿Qué cosas tocan mi corazón?


Hoy, al inicio de la la Novena de Navidad, es un día dedicado a preguntarme, a mirar y a pensar. Yo me pregunto una pregunta muy sencilla y radical:

¿Qué cosas tocan mi corazón?

La pregunta está formulada así para evitar los cortocircuitos romanticoides que nos montamos cuando nos preguntamos por el amor.

¿Qué cosas tocan mi corazón?

Com mucha frecuencia, vivo sin dejar que las cosas que pasan me afecten. “Hay que hacerse el fuerte”, dicen. Lo que no puedas solucionar, es mejor que lo dejes pasar. Pero esta actitud, ¿me produce paz o me deja en la intranquilidad y en la soledad?

¿Qué cosas tocan mi corazón?
¿Qué cosas me suelen mover en lo profundo? ¿Qué miradas, noticias, comentarios, gestos, han superado los filtros de la razón y la emoción?

¿Qué cosas tocan mi corazón?
¿A quién he amado hoy? ¿Qué amores definen mi existencia en este momento?

¿Qué cosas tocan mi corazón?

¿Qué cosas tocan mi corazón?

Hoy dedicaremos el día a preguntarnos y a tomar nota de lo que descubrimos.Favourite

***

Del Caminito del Año pasado:

En realidad muchas cosas me tocan el corazón. El sufrimiento que veo en la gente, aunque no la conozca. Los problemas que sufren las personas que amo. Las injusticias enormes que vivimos. Las dificultades que tengo conmigo mismo…También lo tocan profundamente la armonía de la naturaleza en un amanecer o en un paisajer tranquilo; la belleza de la música y de las personas; los gestos de solidaridad y ayuda. Igualmente, me tocan profundamente el corazón las miradas sinceras y las palabras cariñosas, que me transmiten el amor de los que amo.

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Día 15: Optimismo, vencerá el bien

15Cada quinto día llega la tarea que más me gusta, y la que probablemente es más útil en el Caminito de Belén. Es la tarea de Agradecer y Contemplar, que en el caso del regalo de la esperanza, se convierte en un simple y potente “Disfrutar del optimismo“.

Esa es mi tarea hoy: disfrutar del optimismo. Contemplarlo en acción cuando va renovando mis expectativas , celebrarlo cuando se impone a las derrotas, y dejarse llevar prudentemente por él cuando emprendo cada tarea.

Hoy voy a disfrutar del optimismo fundado y realista que Dios me regala.

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En las “Confesiones” de San Agustín, la mejor autobiografía de la antigüedad, su autor nos cuenta cómo se embarcó en la mayoría de las grandes corrientes intelectuales y místicas de su tiempo, buscando siempre la verdad. Nos transmite su entusiasmo ante cada oferta de salvación, y su decepción al encontrar sólo atisbos de sabiduría y, muchas veces, simple manipulación de adeptos.

El mercado de esperanzas del siglo XXI no está tan bien surtido como el de excusas para el pesimismo, tan de moda en épocas de crisis. Pero es muuuy abundante. Desde el “ya verás como todo va bien…porque sí”, hasta el sutil engaño de los adeptos de “El Secreto”, hay miles de propuestas para tranquilizarse porque las cosas van a ir bien a partir de ahora. Sin embargo, la esperanza cristiana destaca por su potencia específica, por su alcance, y por su verificación. Es una esperanza que genera optimismos que no defraudan:

  • La potencia de la esperanza cristiana, su motor, viene de Dios mismo que se introduce en nuestra historia para convertirla en Historia de Salvación.
  • El alcance de la salvación cristiana llega hasta la salvación eterna, nada menos.
  • La verificación de esta salvación se produce por la concordancia de vida en el creyente: no te fies de una esperanza que te deshumaniza o te aísla de los demás; fiáte sólo de lo que te hace más persona y más solidario.

Hoy, simplemente, contemplo y agradezco: ¡Vencerá el bien, Dios lo hará y cuenta conmigo para la empresa!

¡Aleluya!G12_Girl-1

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Día 14: Cálculo infinitesimal (de soluciones)

14Queremos cambiar las cosas, pero es tan poco lo que podemos hacer , apenas una gota en medio del desiertoHuellas_Muchas… ¿Qué puede cambiar eso?

Recordemos un viejo truco de lógica:

Dos amigos discutían sobre las matemáticas y las predicciones. Uno decía que todos esos cálculos no servían para nada, y que toda su vida se había dejado llevar de su intuición.

– Ok, -le contestó el otro- te apuesto lo que quieras a que en Caracas (Madrid, Barqusimeto, Santiago, cualquier ciudad grande) hay dos personas con el mismo número de cabellos en la cabeza.

– ¡Ja! ¡Imposible! ¿Cómo van a tener el mismo número de pelos en la cabeza? ¿Y cómo lo vas a averiguar? ¡Contandolos, seguro, JaJaJa!

– Pues te lo demuestro enseguida. A ver, ¿sabes cuantos pelos tenemos en la cabeza, aproximadamente?

– ¡Pues muchísimos! Una vez oí que eran unos trescientosmil, imagínate…

– Pues ya ha quedado claro: si una persona tiene entre cero y trescientos mil, pon trescientos cincuenta mil los más peludos, aunque cada uno tuviera un número distinto de pelos, el habitante 350.001 por fuerza tendría un número repetido… ¿Me expliqué?

-¿!…..

La moraleja está en saber valorar el efecto de los pequeños efectos, los infinitésimos, cuando se suman en grandes cantidades. Esto es el fundamento del cálculo infinitesismal o diferencial, que inventaron casi al mismo tiempo Leibnitz y Newton, grandes exploradores del universo (y profundamente religiosos ambos).

Integral

En el Caminito de Belén, nos comprometemos en la Pedagogía del Cambio Profundo, confiando en que, además del cambio interior, mi cambio de comportamiento sumado al de otros miles, en este sistema donde todo está entrelazado, producirá efectos profundos en el mundo.

Hoy voy a poner en marcha cambios que traigan esperanza. Camvbios infinitesimales que anuncian transformaciones gigantescas:

  • Hoy voy a manejar en el tráfico de la ciudad con respeto y dejando paso al que lo necesite.
  • Hoy voy a proteger y a ayudar, porque sí, a esta persona que está indefensa.
  • Hoy voy a saludar al compañero con el que nunca hablo.
  • Hoy voy a dejar paso en la puerta del metro.
  • Hoy voy a hacer mi trabajo con excelencia.
  • Hoy …

Se que un gesto de amabilidad en el metro no cambia a la masa enfurecida y arrogante que empuja a la hora pico. Pero mi compromiso con los valores que la humanidad necesita son como una radiobaliza, como un faro que atrae las miradas del cielo y despierta las fuerzas de atracción de bien. Y al interactuar con decenas, miles, cientos de miles de personas, abre caminos nuevos e inesperados a la gracia de Dios.

Hoy lanzo a mí, al mundo y a Dios un gran mensaje de esperanza.G12_Flowerpot_Flower

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Día 12: ¡Vencerá el bien!

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Imagínate que, en medio de una travesía por el mar, tu barco se hunde y te quedas sólo en una balsa en mitad del océano. Al amanecer sólo contemplas un inmenso horizonte de olas y viento, y tu cabeza te dice que estas a miles de kilómetros de la costa, apenas tienes provisiones y el agua potable te bastará para muy pocos días.

Esas fueron las condiciones en las que se encontraron personas como Steven Callahan o  Poon Lim. El primero consiguió sobrevivir 76 días en un bote hinchable. Poon Lim, marinero durante la Segunda Guerra Mundial, consiguió sobrevivir en una miserable balsa durante ¡133 días!

Sus relatos cuentan cómo la superviviencia depende tanto del ingenio para conseguir pescar y recoger agua de lluvia, como de la fuerza de la esperanza de ser rescatado algún día. Esta esperanza es puesta a prueba duramente con cada tormenta y herida y, sobre todo, cuando pasan cerca barcos que no llegan a verlos y recogerlos. Sólo la férrea disciplina de mantenerse luchando y esperando puede mantenernos vivos y a flote.G12_RPG

La esperanza nos ancla firmemente a aquello que esperamos. Pero a diferencia de un sueño o un deseo sencillo, la esperanza contiene convicciones y fuerzas de transformación, que se convierten en escudo y espada para mantenerme en el combate de la vida.

Hoy, tras pasar el primer día de la esperanza preguntándome qué le pasa al mundo y dónde están los signos de la victoria de Dios,  voy a dedicar mi tiempo del caminito a un ejercicio aparentemente banal, pero de una extraordinaria importancia: desempolvar, renovar y afilar mi convicción de que al final triunfará el bien.

Si me fijo bien, todos tenemos esa idea un poco ingenua y optimista en la cabeza, pero como ya dijimos, eso no basta para la esperanza. Hay que cuidar y alimentar esta esperanza con los signos de los tiempos, y afilarla con el roce con las dificultades y los obstáculos para el bien, que irán dando forma y filo a mi convicción hasta hacerla verdadera esperanza vital.

Hoy miro el mundo, repaso mis proyectos y ante las dificultades de cualquier tipo saco a relucir mi tarea de hoy: ¡Vencerá el bien!Finder

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