Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 19: Siembra de favores

19El amor es la riqueza más importante para sobrevivir como seres humanos. Sin amor nos volvemos poco a poco animales con ropa, bestias con modales. El problema es cómo conseguir una vida con amor: ¿es acaso un premio caprichoso del destino? ¿O una habilidad ligada a la simpatía y las técnicas de autoayuda?

Un refrán popular dice sencillamente:
“Donde no hay amor!
por amor
y sacarás amor

Hoy nos proponemos iniciar una abundante siembra de amor… con semillas de favores Vamos a aplicar el viejo refrán con pequeños gestos, gestos que a su tiempo pueden producir amor en quien los recibió y en quien los sembró. Par ello lo gestos que hoy sembraré deben ser favores verdaderos, es decir, deben ser espontáneos, gratuitos y de verdadera utilidad. Así rompen el ritmo de intereses que nos aparta del encuentro con las personas. Así recordamos a los demás y a mí mismo que lo bueno es, casi siempre, gratuito, incluso cuando llega después de mucho esfuerzo y planificación.

En este día, por tanto, pemaneceré atento a las muchas ocasiones en las que puedo tender una mano para hacer un favor.

Muchas veces basta con sonreir al desconocido, saludar al subir o bajar del bus, lanzar un simple ¿Como esta usted/tu? En otras ocasiones tendré la oportunidad de ayudar a llevar una bolsa, o lavar unos platos en casa, o ayudar a mi hermano a hacer tareas,… En cualquier caso, el gesto inesperado será un regalo para la persona, y provocara sorprendentes resultados… ¡vamos a probarlo!

¡Feliz siembra de favores!

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Día 19: Siembro Sonrisas


Hoy nos proponemos vivir en el corazón una abundancia de alegría mediante la siembra de sonrisas. Vamos a trabajar la alegría cristiana porque es uno de los signos más claros de estar en los caminos del Señor: desde el saludo del Ángel a María hasta el encuentro de las santas mujeres y los discípulos con el resucitado, todo se llena de alegría (Lc 1,44; Mt 28,8).

Pensemos, en primer lugar, que la verdadera alegría viene de “estar en el Señor” (Fil 4,4ss). Es una alegría sencilla, duradera, interior, que me hace mejor y más comprometido. Es la alegría de ser lo que soy: hijo de Dios. Jesús recordaba a sus discípulos que debían alegrarse cuando siguen los caminos de Dios, incluso cuando llega la persecución (Mt 5, 11-12) porque sus nombres están escritos en el cielo (Lc 10,20-21). La alegría en el Señor viene de seguir y estar con Jesús Resucitado.

Pensemos en segundo lugar cómo esta alegría es un don, un regalo. La alegría espiritual no se acaba en sí misma, sino que se convierte en fuerza interior: “no estén tristes ni lloren, que la alegría en el Señor es nuestra fortaleza” (Nehemías 8,9). ¿Te has dado cuenta de que cuando uno está alegre no peca? Igual que con la lluvia, para pecar mi ánimo debe nublarse antes con la tristeza o la preocupación.

Pensemos en tercer lugar cómo esta alegría es un mensaje. Es la confirmación de que estamos en camino, de que vamos por el sendero correcto del seguimiento de Cristo resucitado.

Esto nos lleva a un sorprendente descubrimiento: buscar la verdadera alegría te hará descubrir a Jesús, por tanto… ¡La alegría es la estrella de Belén!
Por eso, pasando a la acción, hoy voy a sembrar alegrías simples y sencillas. Y las voy a sembrar en mí y en la gente que me encuentre de una manera simple y contagiosa.
¿Cómo?

Sonriendo.
Sonriendo a la vida y sonriendo a mi familia.
Sonriendo al vecino con el que me cruzo todos los días.
Sonriendo a la muchacha bonita que espera su transporte en la esquina,
Sonriendo al funcionario, al busetero, al vendedor, al compañero de trabajo que siempre me mira serio y no me cae muy bien.

¡Que esta siembra de sonrisas te llene de alegría!

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