Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 6 (Preguntarse): ¿Vivo la vida de mi familia?

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El primer paso del método del cambio profundo es preguntarse, pensar y mirar. No es tomar decisiones y hacer respuestas. Es alimentar el mundo interior de preguntas cuestiones, inquietudes, intuiciones, del que surgen las nuevas convicciones y nacen las decisiones profundas y los cambios auténticos [De ¿Preguntarse bien es un arte?].

Todos tenemos claro cuál es nuestro núcleo familiar. Más difícil es darse cuenta de las redes de relaciones vivas que nos hacen familia, más allá de los lazos de la sangre y del cariño, de los compromisos de filiación o hermandad. Y más comprometido es aceptar mi familia como don de amor en el que debo vivir y amar con el corazón abierto. Una tarea de una vida.

La primera etapa del Camino de Belén por la senda de la Familia estuvo dedicada a visualizar y asumir el tejido familiar con el que voy construyendo mi vida. Ahora empiezo a preguntarme, en esta etapa dedicada a Caminar juntos, por la cantidad y calidad del camino que hago junto a mi familia.

Este es mi lugar en el Universo

¿Camino con mi familia? ¿O camino sólo, por veredas y senderos propios, que no comparto con ellos, de los que ellos no saben o no sienten? ¿Camino sólo por esta vida? ¿O camino por compañeros ocasionales, amigos que van y vienen, colaboradores que ponen sólo una parte pequeña de su ser en el trabajo o el descanso común?

Me pregunto durante este día, a ratos sueltos, con tranquilidad, por los caminos que tomo cada día y la compañía con la que los recorro. Por la compañía física, tangible, en los ratos que estoy en casa o haciendo cosas junto con ellos, los de mi familia. Pero me pregunto también por la compañía espiritual, esa que vivo cuando trabajo o estudio por ellos, para ellos, con ellos.

Y me pregunto no sólo por mis caminos. A veces los míos están abiertos, bien señalizados, entrelazados a los cruces de caminos de mi familia… pero son otros los que se lanzan a caminos distintos, solitarios, incluso traicioneros. ¿Mi familia me deja vivir sus caminos, caminar con ellos? ¿Cómo son vital y afectivamente los caminos de mis padres, de mis hermanos, de mi gente?

¿Vivo la vida de mi familia?Amigo mio_100

 

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Día 3 (Quitar y Cambiar): Con mi familia no te metas

3El tercer día de cada etapa del Caminito está dedicada a Quitar y Renunciar. La acción que te hará cambiar es muchas veces extraordinariamente sencilla: dejar de hacer algo. Simplemente, al remover los obstáculos que me tienen bloqueado, frenado, atrapado en una red de conflictos,  la fuerza de la vida y las esperanzas me llevan hacia adelante. Es como un barco que tenía ya velas desplegadas: basta cortar amarras. El resto lo hará el mar,

No necesitas obligar al barco a mantenerse a flote y navegar: simplemente despliegas las velas y tomás el timón, y él hará lo que sabe hacer: el resto lo harán el mar, y el viento

No necesitas obligar al barco a mantenerse a flote y navegar: simplemente despliegas las velas y tomás el timón, y él hará lo que sabe hacer: el resto lo harán el mar, y el viento

Hoy corto amarras. Rompo ataduras.

No te metas con mi familia

Este lema es muy popular en las manifestaciones en defensa de la vida o del derecho a la educación. Con mi familia no te metas. La Familia se defiende, es un instinto básico que compartimos con la mayoría de los animales, aunque muchas veces debemos admirar cómo ponen todas sus fuerzas en defender a los suyos.

También yo debo defender con todas mis fuerzas a mi familia. Lo veo claro.

El Favouriteproblema es que debo aprender a distinguir cuáles son las fuerzas y comportamientos que amenazan a mi familia. Muchos son externos:

  • Cualquier violencia o dolor causado a uno de mi familia, es un dolor o violencia causada a mi familia.
  • Un vicio que destruya poco a poco a uno de mi familia es un un ataque directo a mi familia.
  • La infidelidad de un cónyugue de la familia es una bomba que destroza el núcleo de la familia

¿Me doy cuenta del dolor que causan en mi familia?

Sin embargo, el ataque mayor contra mi familia, el que hoy debo enfrentar y eliminar… es el que está en mi corazón.Amigo mio_Egoismo

Aplicación

Hoy voy a decir que NO a una fuerza en mi interior que afecta a mi familia. Como este Caminito de Belén es un entrenamiento para cambiar de verdad, elijo una primera fuerza pequeña, clara, bien identificada. Así veré el efecto liberador y acometeré con más experiencia y eficacia nuevas redenciones interiores.

 

NOblueVoy a eliminar de mi vida, en este día, un pequeño comportamiento que no es bueno. Puede ser la costumbre de dejar la taza del café en la cocina sin lavarla y guardarla. O mi costumbre de tumbarme en la tele después de cenar sin haber ordenado la sala o mi habitación. O esas palabras duras y de reproche que me salen en las conversaciones de cada día, desde el desayuno.

Si hay un rencor o una vieja herida que no sané, y hoy puedo dar el cambio final en eso, también sería una magnífica tarea. Podría ir a ver a alguien y pedirle perdón, o confesarme, y sacar el veneno del resentimiento de mi corazón.

Debe ser algo para hacer hoy. Algo que quitar, que dejar de hacer, liberador,…

¿Qué elijo?

Hoy voy a cortar amarras. Y el viento y el mar harán el resto.

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Navidad: ¡Qué vacío se queda el cielo!

Ante el Misterio de la Natividad de Dios surgen muchas reflexiones. Permíteme compartir esta, basada en el día 25 del Caminito anterior, sobre la entrega de Dios, sobre esta decisión de Amor de vaciar los cielos para llenar la tierra.

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La Gloria de Dios y la Paz del hombre

¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace!” (Lc 2,14, Biblia de Jerusalén).
El mensaje a los pastores culmina en un coro de ángeles que exulta ante el acontecimiento con este mensaje. Por fin, después de un viaje infinito, en esta noche santa, las cosas están en su sitio, se ha restablecido por fin el equilibrio entre la tierra y el cielo:

¡Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace!

  • En el cielo Gloria,      en la tierra Paz;
  • en el cielo adoración de los ángeles a Dios,   en la tierra acción de Dios a los hombres.

Un equilibrio que al contrario de muchas falsas espiritualidades no pretende que la tierra sea una copia del cielo. La tierra no es el reflejo de las alturas (forma respetuosa de referirse al Cielo donde Dios está) sino el destino del corazón complacido de Dios. Este equilibrio se basa en la acción esforzada de Dios, ya que en el cielo Dios recibe Gloria, en la tierra Dios crea la Paz entre los hombres. Una Paz basada en que Dios da cariño (complacencia) a los humanos que ha venido a iluminar. En definitiva, “Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él” (I Jn 4,9)

Maria_Jesus_Pastorella_2013

El Amor vacía el cielo

Al mismo tiempo, lo más asombroso… el silencio y la humildad con que Dios “aterriza”: Dios prescinde de las riquezas, de las comodidades, de los poderes, de la fama y el apoyo público. El Hijo de Dios viene a nacer arropado simplemente en pañales y amor. El techo de un establo, el calor de unos animales, y un pesebre por cuna (hueco de tablas o piedra donde se pone la comida de los animales). Ese es el primer mensaje del Salvador: si hay amor, no hace falta nada más. 

¡Dios se ha hecho hombre! ¿Puede haber mayor muestra de Amor? ¡Qué vacíos están los cielos cuando el hijo de Dios pone el centro de la Trinidad en el corazón del Ser Humano! ¡Cuánto tiene que amar Dios al hombre para haber hecho este viaje!

Hoy los cielos están vacios. Se volcaron sobre la Tierra y contemplamos su gloria amorosa en la ternura de Belén. Hagámonos pastores también. LLeguemos al Portal de Belén, contemplemos el centro del cielo envuelto en pañales y En este día debemos Contemplar y Celebrar, cultivando la admiración, el agradecimiento y el silencio ante la inmensidad del Amor de Dios. Sólo así podemos llegar y estar ante el portal de Belén, que resultó estar en nuestro corazón.

Amor de María y Amor de Dios (Sagrada Familia, Barcelona)

Dios nos muestra en este día que realmente ama al ser humano. ¿Aprenderé yo que tengo que vivir la misma experiencia y salir de mí mismo para amar al que me necesita?  No hay simetría en el amor, sino una opción de amar que restaura el equilibrio. Así hay que leer esas palabras luminosas de la Primera Carta del Apóstol San Juan: “ Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros.” (I Jn 4,11)

No dice: Si Dios nos ha amado así -a nosotros-, nosotros tenemos que amarle así -a Él. ¡No! Intentar amar a Dios como él nos ha amado no está al alcance del ser humano, es imposible. Pero, amando gracias a que Él nos ha amado, yo puedo amar a otros de la misma manera: gratuitamente, con amor que restaura y cuida la vida de mi hermano.

¡Feliz Navidad en el Amor de Dios! ¡Feliz Navidad en el Amor a los que Dios ha puesto en tu vida!

¡Feliz vida nueva en Cristo Salvador!

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Día 24: Yo me preparo, Él viene

24 ¡Qué viene! Créelo. Él Viene. Yo he hecho un largo camino hacia Belén cambiando profundamente algunos aspectos de mi vida, pues quiero ir a Belén, allí donde Dios nace para mí este año. Pero en este día de la Actuar y poner, los gestos que yo elija deben ser especialmente significativos. Signos para un encuentro con el que verdaderamente deseo que llegue al centro de mi vida. angel128

Encontrarle el sentido a la Navidad [Caminito 2011]

Huellas_Muchas“Esta noche es nochebuena, y mañana Navidad”.

Las canciones navideñas reflejan con gran abundancia de imágenes la impaciencia cristiana que se apresta para ir -espiritualmente- a Belén. También nosotros nos sentimos llamados a culminar este largo viaje interior. ¿Qué nos ha enseñado este camino? Cada uno estamos viviendo algo distinto, pero quizás descubrimos algunos elementos comunes.

El primero puede ser el valor secundario de decoraciones y ritos. Navidad es nacimiento, el nacimiento de Jesús. Sólo los que lo encuentran viven la Navidad. Eso es lo importante.
Después, podemos encontrar la conciencia de que Dios llega por su amor a todos los seres humanos, pero pide una respuesta, un pequeño camino para ir a su encuentro renovándonos.
Hemos intuido que ese Belén donde se cantará el Gloria a Dios en las alturas no está excesivamente lejos… ¡Está en mi corazón!
En el corazón, en el mío sobre todo, pero también en el corazón de los demás, del prójimo que me encuentro y es sacramento de Cristo (especialmente el necesitado, Mt 25,31ss).
Por último, este camino nos ha enseñado a reconocer el estilo de Dios, de modo que sabemos por dónde viene a nosotros: a través de ese elemento constante,  la paradoja. Parece que a Dios le gusta conciliar los extremos en paradojas:

  • El esperado de los tiempos llega de una forma totalmente inesperada.
  • La extrema riqueza de Dios se esconde en la extrema pobreza del pesebre.
  • Cuanto más me comprometo en los caminos de la solidaridad y de la justicia social, más hondo estoy en el corazón con Jesús.
  • Cuanto más me reconozco necesitado, más me descubro rico en misericordia.

Por eso hoy preparo el último paso del camino interior hacia el encuentro con Dios que se encarna. Lo hago dándole sentido y cuidando los detalles, externos e internos, de este encuentro:

  • Un momento para leer la Palabra de Dios (Lc 2, Is 40, salmos…) y una lectura humana del periódico de hoy.
  • Una limpieza a la casa y otra al alma: confesarse antes de la Misa de Navidad.
  • Un momento de oración y una llamada a un familiar que está lejos.
  • Encender una vela ante el pesebre (¡sin peligro de incendio!) y cantar villancicos todos juntos ante él.
  • Preparar la presentación de la mesa del banquete de nochebuena y elaborar una bendición especial que imprimimos para leerla todos juntos.

bells

Simples detalles que deben decir mucho de mi deseo de que Dios entre en mi corazón. Lo importante es el sentido de ternura, de respeto, de deseo que le imprimo a los pequeños gestos que preparan la Navidad de Dios en mí.Amor_En_Dios

¡Feliz Navidad!                                      

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Día 23: Boto lo que no sirve

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Cuando viene un invitado a quedarse con nosotros, siempre hay mucho revuelo. Hay que preparar la habitación de invitados (o el sofá cama en muchas casas), y siempre, por una extraña razón, está llena de cosas que no tenían otro sitio.

Quizás lo hacemos porque es el sitio que menos se usa. También porque nos preparamos para el futuro de una manera terrible: con cosas para cuando vayamos de excursión, el equipo para cuando vamos a la nieve, las herramientas para cuando… Nos convertimos en capitalistas de residuos… Y al final la habitación de invitados ya no sirve para acoger invitados porque está llena de cosas.

El término con el que se designan esas cosas  es muy rico en nuestra lengua: trastos, cachivaches, cacharros, bártulos, chécheres, chunches,… Son cosas que se acumulan sin un orden y no tienen una función específica. A veces son cosas grandotas y complejas que no sabemos dónde poner: armatostes, mamotretos, artilugios, artefactos.. A veces se han roto y no queremos desprendernos de ellas. O son pantallas, ordenadores o teles de pasadas generaciones que nos da pena desechar.  Y toda esta acumulación de cosas semi-inútililes y de basura semi-afectiva inunda nuestras casas y nos complica habitar nuestras vidas.Corazon preocupado

Hacer limpieza en el Corazón [Caminito 2011]

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando él llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente… ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,…

En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese…

Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores pasados, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.

Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar….

¡Fuera con todo eso!

Eliminar los desechos que no sirven, seleccionar lo valioso…

La consecuencia es que no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).

Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.

Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

Selecciono el gran regalo que me voy a hacer hoy: deshacerme de esos viejos regalos que se convirtieron en trastos.Corazon_Feliz

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Día 22: Defenderé la alegría

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La Alegría está amenazada. Lo sabemos  por la triste evidencia de muchos ambientes. Lo sabemos por las muchas situaciones de injusticia, opresión y sufrimiento que atenazan a muchos seres humanos, como recuerdan los dos documentos que hemos estado usando en este Caminito: La Alegría del Evangelio (2013) y Alegraos en el Señor (1975).  Nos vamos dando cuenta es que “el gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada” (La Alegría del Evangelio, nº 2 ).

Mi vivencia de la Navidad va a ser, este año, una opción decidida por Defender la Alegría y comunicarla en medio de situaciones que inducen a la tristeza, ya que “es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto” (Alegraos en el Señor, nº 9). Debo construir un Nacimiento, un Belén de compromiso para el Señor.

Y vamos a explicarlo con un cuento que el autor publicó en un blog de reflexiones, Metaforos.Carita_Feliz_ODEM

Los Caballeros de la Alegría [Cuento]

El Reino de la Alegría se extendía sin problemas por docenas de leguas en medio de los otros reinos. Cualquier súbdito de Alegría tenía siempre a su disposición, cada día, enormes porciones de Razones para la Alegría, de diferentes tipos, que empleaban en cualquier situación para mantenerse en la Verdadera Alegría.

Un día, sin embargo, desaparecieron las Razones para la Alegría del Palacio de Rey. Ayer estaban en su sitio, pero al día siguiente el Rey no era capaz de encontrar razones para la Alegría. Permanecía triste y melancólico, sumido en la tristeza.

Los funcionarios reales comprobaron pronto que el robo se estaba produciendo en muchos lugares del Reino. La gente que antes valoraba las maravillas del tiempo se quejaba ahora de las inclemencias de las lluvias. La gente con un buen trabajo hablaba sólo de sus preocupaciones, y los que no tenían trabajo se desesperaban si confianza ninguna en alcanzarlo. Empezaban a verse los enfados en los atascos, y colas y atascos se multiplicaban por la falta de amabilidad de los conductores. Muchos muchachos retrasaban su vuelta a casa porque sus hogares ya no eran un lugar alegre.Carita Feliz hasta Enfado

  • – Majestad – le dijeron sus súbditos –  esta situación es insostenible, el Reino de la Alegría desaparece ante nuestros ojos, y la gente parece que no reacciona, si no es para quejarse y enfadarse por ello.

El Rey, que no estaba dispuesto a vivir sin alegría para él y para sus amados súbditos, decidió que era tiempo de contratacar. Así, una mañana especialmente fría y gris, el Rey del país de la Alegría convocó a sus caballeros y a todo el pueblo para decirles:

  • ¡Amigos! Todos saben que después de grandes esfuerzos, hemos llegado a vivir en paz y felices en nuestro reino. Tenemos buenas cosechas y hermosas canciones, hemos edificado escuelas y hospitales, y todos los súbditos del Reino viven con Alegría cada día.
  • Pero ahora, una terrible desgracia nos sucede. Los cinco reinos vecinos, el Reino de la Soledad, del Aburrimiento, del Cansancio, de la Tristeza, y el Sufrimiento,se disponen a atacarnos, mediante magia y encantamientos que consigan aislar nuestra alegría y arrebatárnosla.
  • Los sabios del Reino nos dicen que debemos reunir a los mejores caballeros, los mejores expertos en defender la alegría. Deberán defender con total entrega la Alegría que todavía no ha sido robada y averiguar cómo se producen estos asaltos para que todos nosotros, antigua gente de la Alegría fácil, aprendamos a mantenernos en la verdadera Alegría.

Así se fijó para el próximo Domingo el desfile y la selección de candidatos. Naturalmente, se presentaron muchos voluntarios: el juglar, el herrero, el carpintero…. Querían ser caballeros de la Alegría los nobles y los soldados, los profesores y los campesinos, los lavanderos y los artesanos. ¿Quién es verdaderamente capaz de defender la Alegría allí donde sufrimiento, tristeza, cansancio, aburrimiento y soledad atacan sin piedad?

Los sabios del Reino examinaron a todos los candidatos y discutieron sobre la estrategias a seguir con unas u otras habilidades. Finalmente, los sabios del Reino concluyeron que no podían armar un ejército de expertos en una u otra clase de alegría. Debían reunir a un grupo de caballeros con distintas habilidades y convencerlos de trabajar siempre unidos para defender la alegría. Y  la combinación perfecta de los caballeros de la Alegría es:Alegria_5_Caballeros_big

  • Un ERMITAÑO, capaz de vivir la soledad de la vida con esperanza.
  • Un ARTISTA, capaz de curar con su arte las heridas del cansancio y rutina.
  • Un HÉROE, capaz de luchar con valentía aún cuando parezca que la causa está perdida ante la tristeza.
  • Y un NIÑO, capaz de crear de nuevo la ilusión necesaria para que crezca de nuevo la alegría allí donde empezó el aburrimiento.
  • Empezaron con cuatro, pero con el tiempo, se dieron cuenta de que les faltaba el quinto Caballero con el elemento final: el SANTO, capaz de conectarse con Dios para que renazca la alegría divina cuando hay el sufrimiento.

Mi compromiso hoy es una Decisión inteligente. Voy a dedicar el día a montar mi estrategia de Caballero de la Alegría. Siguiendo la lógica del Caminito, doy sólo un pequeño paso, humilde y sencillo, pero en la dirección precisa, hacia una espera activa del Niño Dios que espero encontrar en Belén. A mi estilo, por mi camino. Sea cultivando la esperanza en Dios como ermitaño, sea como artista, como héroe, como niño, o como santo. O mi particular combinación vital.

Caballeros Alegria

Sonriendo  [Caminito 2011]

Sonriendo.
Sonriendo a la vida y sonriendo a mi familia.
Sonriendo al vecino con el que me cruzo todos los días.
Sonriendo a la muchacha bonita que espera su transporte en la esquina.
Sonriendo al funcionario, al busetero, al vendedor, al compañero malhumorado de trabajo.
Sonriendo al día lluvioso o soleado y a los vientos que me acarician en Su nombre.
Sonriendo incluso a lo que para mí es inconveniente y a lo doloroso; ahí me sonrío de mí mismo.
Paso por la vida sonriendo, inadvertido, luminoso, ligero, pequeño.
Sonriendo

¡Que esta siembra de sonrisas te llene de alegría!

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Día 21: ¿Está la puerta abierta?

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Abrir o cerrar la puerta

El encuentro con  otras personas es un arte y una responsabilidad. Cuando tomamos la decisión de prestarle atención humana a otro ser humano, se producen vínculos y se transmiten vivencias de uno a otro. Somos bien conscientes de eso, y por eso muchas veces preferimos vivir encerrados en nuestro castillo medieval con todos los puentes levantados y las puertas bien cerradas. Las personas que se acercan son bien libres de contemplar el paisaje, pero por más que lo intenten no podrán conocer al morador del castillo.

Esta situación compleja y un tanto romántica es la que nos sucede cada día con muchos seres humanos y con Dios. Vivimos relaciones expresamente impersonales, externas. No está bien visto dar familiaridad, expresar sentimientos en público, preocuparse demasiado por la suerte del que sufre en medio de la ciudad.

¿Es eso lo normal? Y, más preocupante, no será que eso me está pasando a mí: estoy viviendo una vida replegada, sin implicarme en lo que después seguro me complicará. Al defenderme de los que pueden herirme me privo de relaciones que pueden sanarme. Y me autoinmunizo contra la verdadera alegría.

Esta es la experiencia de San Agustín, tantos años dedicados a la búsqueda apasionada de Dios… para acabar descubriendo que no tenía sino que entrar dentro de sí mismo. 

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de tí aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti. (San Agustín, Confesiones Libro 7)

Hoy, primer día de las habilidades finales del Encuentro con Jesús Salvador, me pregunto sobre mi modo de vida. ¿Cómo afronto los encuentros casuales que hoy viviré? ¿Sueño con encontrar personas con las que compartir?

Voy a cuestionarme con suavidad y cariño sobre el modo en que llevo la existencia. Porque intuyo que muchas veces me someto a las convenciones sociales de no meterme en relaciones demasiado personales. ¿Siento el peso de la soledad? ¿Quién está bien dentro de mí y conoce mis experiencias, mis sueños, mis miedos? ¿Quienes? 

Y así pasan los días y las personas junto a mi sin tocarme por dentro. Por eso hoy voy a dedicarme a pensar esta simple pregunta: En mi corazón, en mi vida, ¿está la puerta abierta?Fano_Descubrir Dios dentro

¿Está la puerta de mi corazón abierta para él? [Caminito 2012]

¿Está la puerta abierta?

Hoy vamos a sentarnos, como decían los monjes del desierto, a la puerta del corazón para observar.
Observa, como canta la canción, quién llama: “¡Pom! ¡Pom! – ¿Quién es? …¡Abre la muralla!”. Y observa a qué pensamientos o mociones dejas pasar.
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Con el tiempo se reconocen las invitaciones de Dios, que llevan al bien, y las seducciones del enemigo, que nos tientan para el mal. Entonces es cuando se puede tomar partido para cultivar lo que los monjes del desierto llamaban “la guarda del corazón” (Tomas Ŝpidlick).
Y date cuenta de la realidad: ¿de qué manera, de qué forma, esta la puerta de mi corazón abierta a Jesús que quiere nacer de nuevo ahí?

NOTA: En caso de que descubras con sinceridad que está bastante cerrada, y el corazón ocupado por otros inquilinos, no te preocupes. Este camino te ayudará para hacer un allanamiento de morada y permitir que Dios okupe lo que es suyo.
(O en términos bíblicos: Jer 31,31ss; Ez 36,25ss; 2 Co 3,3ss)

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Quinta Etapa: …Y recibir al Niño

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El Encuentro

No dejaba de mirar el reloj. Daba vueltas a uno y otro lado de la acera y volvía a mirar los escaparates sin verlos realmente. Mi mente estaba centrada en la persona que esperaba, con la que había quedado. Mi corazón está ansiando el encuentro y empezando ya disfrutarlo, como explicaba el Zorro al Principito:

Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo. (El Principito)

Así pasan minutos que parecen horas, hasta que apareciste tú, y nos dimos un largo abrazo, y nos miramos a los ojos, y nos bañamos en sonrisas. Y empieza otro tiempo, otro Kairós, en el que las horas parecen minutos, las distancias ya no cuentan y las palabras forman lagos por los que navegar en alma de mi amigo.

Encontrar a una persona querida, sobre todo si hace tiempo que no la has visto, es uno de los grandes regalos que tenemos en la vida. No hay mayor aventura que construir una historia de amistad hecha de encuentros y vivencias compartidas. Es la experiencia que nos da los mejores momentos.

Sin embargo, seguro que tenemos también experiencias de desencuentro. Esos son los peores momentos de nuestra vida. Personas que estaban tan cerca de nuestro corazón y dejamos perder: saltó una chispa de egoísmo, no la apagué con río de perdón (Col 3,12-17), y se prendió el fuego de los intereses y recelos.

¡Qué sufrimiento!

El Arte de encontrar… y dejarse encontrar

Los niños se hacen amigos y se pelean con toda facilidad. Los mayores necesitamos mucho más tiempo para tener un amigo, y somos mucho más volátiles para pisotear la amistad cuidadosamente construida. Encontrarse con un amigo es todo un arte. Requiere humildad, enormes capacidades de respeto, dosis inmensas de paciencia, soltura en las expresiones de cariño, decisiones sabias en las prioridades, y sabiduría, mucha sabiduría, en la entrega del corazón. O, dicho en imágenes, todo lo que va aprendiendo el Principito en su viaje por los planetas y en su descubrimiento del valor del cuidado de su Rosa amada.

En estos días vamos a trabajar este encuentro personal, centrado ya en el Señor que viene pobre y humilde al centro de la humanidad. Seguiremos un camino de acercamiento, de aterrizaje que ya hemos explorado en anteriores caminitos, pero centrado en el cuidado de la Alegría:

Quinta etapa: Y recibir al Niño Dios

21: Preguntarse y Pensar: ¿Está la puerta abierta?

22: Decidir & Decir: Defenderé la alegría

23: Quitar & Cambiar: Boto lo que no sirve

24: Poner & Actuar: Limpio mi corazón

25: Contemplar & Celebrar: Y me alegro con mi Dios

¡Feliz Navidad!

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Día 20: Comparto un gozo

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Seamos realistas: los problemas que aquejan a la humanidad son realmente inmensos. La situación de injusticias, sufrimiento y desigualdades es realmente crítica, nos hace reconocer y enfrentar mucho, mucho dolor. Parece que una iniciativa como la nuestra de Comprometer la Vida debería llevarnos a una espiral de acciones y compromisos cada vez más exigentes.

Pero no vamos a hacer así. El camino hacia el compromiso de liberar a la humanidad no puede esclavizarme, no puede ser inhumano. Yo debo adaptarme a mi ritmo, escuchar mis cansancios y mis miedos: como Jesús, que les dice  a sus apóstoles ” ‘Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo’. Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer.” (Mc 6,31).  Y es curioso que el episodio que le sigue, la multiplicación de los panes y los peces para dar de comer a aquella multitud hambrienta, es interpretado siempre desde una óptica materialista como remedio del hambre. ¿No fue también, más profundamente un maravilloso banquete que prefiguraba el banquete celestial, una fiesta a la vida?

Recuerdo una vez que, en medio de una “marcha de la libertad”, agotados hasta el extremo, celebrábamos al final del día, a oscuras y susurrando, un cumpleaños con una simple madalena (hoy dicen cupcake) con una vela, y sentíamos que por minutos no estábamos muertos de fatiga sino alegres hasta las entrañas por la amiga a quien festejábamos así.

Por eso en la pedagogía del Cambio Profundo damos espacio a la fiesta. A la celebración que pone en obra el agradecimiento y supera el utilitarismo. A la fiesta que está presente en nuestras culturas tradicionales como espacios para compartir la alegría. Como decía Gloria Stefan: vamos a hacer una fiesta para que este amor crezca más:

Comparto el gozo, me entreno para la alegría

Hoy voy a compartir el gozo. Voy a darme un día de fiesta, dedicando un tiempo a recordar las flores que crecen hasta en medio de las batallas más duras. Hoy afirmo que la vida, a veces tan cruel, es bella. Hoy voy a presentar al Señor las primicias de lo que va a ser la Vida cuando la esperanza se realice.

Y lo voy a compartir. Una fiesta con alguien, pues el gozo necesita ser compartido. Voy a invitar a alguien a un refresco, o a compartir panecillos dulces. Voy a detenerme a charlas con los amigos y agradecerles su importancia. Voy a llevar a casa, con mi familia, un signo de fiesta: una torta para el postre, un buen vino o unos zumos, diez kilos de Pizza o Pollo Campero,… y me alegraré de que hoy, aquí, estoy vivo y con tantos y tantos dones, con tantos amigos reales. Y el presente es lo único que tenemos, por eso hoy me olvido por un momento del dolor y la lucha.

Es tiempo de fiesta. Celebra la vida. Es el magnífico mensaje del cantante Axel que seguro nos acompañará hoy en muchos instantes:

¡Buena celebración!

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Día 19: Siembro favores

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Jesús me invita en el Evangelio a vivir con un corazón abierto al hermano que está a mi lado:

Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los insultan. Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa. A cualquiera que te pida algo, dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.” (Lc 6, 27-31)

Vivir así supone renovar completamente los valores que me guían y las motivaciones que me impulsan. Es una nueva forma de relacionarse en libertad y amor, una tarea que toma toda una vida. Pero no puedo quedarme parado hasta que se renueve mi antiguo modo de vivir (mi hombre viejo). Y no quiero caer tampoco en unos pocos viejos propósitos que me fuerzan a hacer cosas buenas… ¡sólo por un corto periodo de tiempo!.

upPor eso, hoy voy a cultivar con mucha sencillez las semillas del compromiso: una pequeña ayuda, un favor, o en el lenguaje de los Scouts, una buena acción diaria. Es un gesto pequeño en  aporte al otro y pequeño en esfuerzo: voy a hacer algo que me salga casi espontáneamente, pero que no me comprometo a hacer normalmente. Lo importante es su valor de generosidad casi espontánea, de desprendimiento impulsivo. Y hacerlo en actitud de súplica: “Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. (Plegaria Eucarística V, b)

Eso realmente me cambia.

Sembrar favores [Caminito 2011]

…Para ello lo gestos que hoy sembraré deben ser favores verdaderos, es decir, deben ser espontáneos, gratuitos y de verdadera utilidad. Así rompen el ritmo de intereses que nos aparta del encuentro con las personas. Así recordamos a los demás y a mí mismo que lo bueno es, casi siempre, gratuito. Incluso cuando llega después de mucho esfuerzo y planificación.

En este día, por tanto, pemaneceré atento a las muchas ocasiones en las que puedo tender una mano para hacer un favor.

Muchas veces basta con sonreir al desconocido, saludar al subir o bajar del bus, lanzar un simple ¿Como esta usted/tu? En otras ocasiones tendré la oportunidad de ayudar a llevar una bolsa, o lavar unos platos en casa, o ayudar a mi hermano a hacer tareas,… En cualquier caso, el gesto inesperado será un regalo para la persona, y provocara sorprendentes resultados… ¡vamos a probarlo!

¡Feliz siembra de favores!

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