Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Segunda etapa: caminamos juntos

Este Camino hacia Belén va por la senda de la familia. La primera etapa, En mi Familia,  se ha centrado en visualizar a mi familia y asumir que ella es mi camino hacia Dios (y mi camino hacia la humanidad). La segunda etapa es sencilla:

En mi Familia… Caminamos juntos.

FavouriteEl centro de la vida familiar de casi todos está en las personas con las que vive cada día, con las que come y charla cada día, con las que planifica el día y comparte la economía. Cierto, muchas veces tenemos que vivir lejos de la familia por razones de estudio o de trabajo: entonces nos damos cuenta con más fuerza todavía de la importancia de la familia, lo mucho que la necesitamos y lo poco que la cuidamos. Normalmente tengo bien claro quien es mi familia, incluso y sobre todo cuando estoy peleado con ellos. No sucede lo mismo con los amigos o los compañeros de trabajo, con los que a veces

Esta gente es mi familia por dos características muy especiales: una,   los lazos firmes que me ligan a ella y, después, el cariño que -normalmente- vivimos en esas relaciones.  Curiosamente, las dos características se alternan, de manera que cuando el cariño que nos une está en crisis siento con más fuerza los lazos que nos atan, y cuando vivo con normalidad la convivencia diaria, comparto techo y comida, y vivo sin muchos contrastes las obligaciones que trae la relación, entonces el cariño queda a veces bastante deteriorado.

El reto de una familia es crecer en la relación mutua y al mismo tiempo crecer en cariño. El peligro que corremos al promover el cariño y la cercanía está en caer en dependencias u opresiones. En esas circunstancias descubrimos sin lo que nos une es el verdadero amor, o una versión adulterada por la costumbre o el interés.

En esta segunda etapa del Camino de la familia vamos a trabajar el elemento clave de esta relación firme y cariñosa que nos convierte en una verdadera familia: el estar juntos de manera activa y vital. Por eso usamos esta bella metáfora: caminar juntos. Como Jesús y sus discípulos por los caminos de Galilea. Como en el camino de Emaús. Como Abraham acompañando a sus tres huéspedes.

No es tarea fácil. Muchas veces nuestra casa es el cruce de caminos donde nos reunimos para pasar la noche, mientras que cada persona y cada corazón van por su propio camino. Sin saber demasiado del otro, sin compartir penas ni alegrías con los otros. En soledad…

¿Por qué trabajar con el método del Cambio Profundo el estar juntos activa y vitalmente?

  • Porque caminar juntos requiere mucho valor cuando tengo que renunciar a “un mi camino” para seguir el camino de otro.
  • Porque caminar juntos me exigirá dedicar mucho tiempo a comprender qué quiere el otro, además de dejarle a él ver y sentir lo que yo quiero hacer.
  • Porque caminar juntos requiere acompasar el andar y la inquietud. No basta estar en el mismo camino. Hay que elegir el mismo ritmo, cosa que con gente de distintas edades e intereses resulta difícil y, a veces, agotador.
  • Pero, sobre todo, porque se necesita caminar juntos para que podamos dialogar, discutir, compartir, compadecer y alegrarnos los unos por los otros…

Necesitamos caminar juntos. Por eso… ¡Feliz segunda etapa!Huellas_Muchas

Anuncios
Deja un comentario »

Día 5 (Contemplar y Agradecer): ¡Gracias por mi familia!

5El quinto paso de nuestro camino de transformación consiste en contemplar y agradecer. Las prisas por conseguir resultados nos urgen a trabajar y buscar resultados, y a veces nos olvidamos de la fuerza de la oración y de la transformación que obra en mí la contemplación, el agradecimiento, la alegría. Y contemplar y agradecer, aunque no transforme nada de manera práctica, es a veces lo que más me cambia. Contemplar y agradecer es la clave para los auténticos cambios. 

Descubro y agradezco las inmensas maravillas que Dios ha hecho al darme esta familia. Reconozco el regalo que supone cada uno de ellos, tanto los que me cuidan como aquellos con los que comparto camino, o los que debo cuidar.

Por eso hoy estamos convocados a decir: ¡Gracias Señor  por mi familia!.

gracias, gracias, gracias, gracias,...

gracias, gracias, gracias, gracias,..

Todo el día para agradecer. Para poner delante de mis ojos y de mi corazón cada miembro de mi familia, y dar gracias por él, en sí mismo. No miro lo que me gusta de él, o lo que me ayuda; lo miro como persona, con su vida, con su camino de amor, con sus búsquedas.

Mis padres. Los que me han cuidado. O los que en algún momento y por alguna razón me descuidaron… Cualquiera que sea la relación que tengo con ellos ahora, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis hermanos. Tantos momentos compartidos, tantas risas… ¡y tantas peleas! Hoy he visto tantos lazos de vida que nos unen. Y agradezco: ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis parientes cercanos y lejanos. Una red generalmente muy tupida de cariños, compromisos, celebraciones que hacemos juntos, apoyos y exigencias. Mis parientes, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Las “nuevas familias” que voy creando: la comunidad de vida con la que comparto, vecinos o amigos que son ahora mucho más importantes,… Con ellos formo un hogar singular, disperso por los valles y ciudades, pero que efectivamente me exigen dedicación, atención y agradecimiento. Ellos son también mi familia, y evidentemente¡son un regalo de Dios para mí! 

Gracias, la Palabra mágica

Gracias, la Palabra mágica

Doy gracias. A Dios. Con cariño y fuerza. Gracias. Pero agradezco, además de las personas, las relaciones, los núcleos familiares, las familias que forman mi familia. Doy gracias por ellos y por pertenecer a ellos. Por la identidad que me dan. Por el refugio que me proporcionan. Por el esfuerzo de todos por mantenerlo a flote y navegar.

Gracias.

Muchas veces estos núcleos se amor se entrecruzan: la familia de donde vengo y aquella que he formado por matrimonio; la familia de sangre y la comunidad religiosa en la que vivo.

Cruces de familias, intersecciones que me tienen en el centro común.

Por eso, gracias. Hoy, Señor, te damos gracias.

Gracias.Gracias3

 

Deja un comentario »

Día 4 (Poner y Actuar): Me regalo un SÍ a la Familia

4

Aprendiendo a construir en positivo

El Cuarto día de cada etapa del Caminito de Belén está dedicada, finalmente, a hacer algo positivo en pro del cambio que espero. Pero a diferencia del esfuerzo que hago cada día por hacer las cosas bien, o del viejo método de hacer propósitos y promesas – “te prometo que nunca más haré…..” –  las acciones cobran significado y fuerza del plan táctico y del apoyo de los otros días. La pequeña acción positiva que hoy haré no es un gesto más del leñador o el herrero que construyen su obra añadiendo golpes hasta dominar su material. La acción de hoy es más bien el gesto sencillo del labrador que deposita suavemente una semilla dentro de la tierra…

G12_Flower_SeedMi aporte a la familia

Hoy voy a hacer algo positivo por mi familia. No una acción bondadosa o buena, sino una acción positiva y vital por la verdadera familia de la que formo parte esencial. Puede ser dar un abrazo a cada uno de los miembros de mi familia, incluidos aquellos con los que las relaciones son más difíciles. Puede ser cambiar un poco mi hogar recogiendo la cocina, barriendo el comedor  o poniendo todas esas cosas que llenan la sala en su sitio. Puede ser dedicar unos minutos más al niño o al anciano que tenemos en casa…

SIblue

Cada gesto será una semilla de algo nuevo. Siembro un grano y la fuerza de la semilla en la tierra apropiada me regalará cien más. Es un compromiso de esperanza. Verdaderamente difícil, no por lo que me cuesta hacerlo, sino porque lo hago con la confianza de que reconstruiremos esta familia para que sea una familia auténtica, una familia santa.Construyendo Familias Santas 2big

[Del Caminito 2013, sobre la esperanza]

Cuando tengo esperanza, tengo la capacidad de hacer mi pequeño camino mientras todos los demás siguen plantados ante el muro de lo “imposible”. Y eso es importante también para mí.

Por eso, frente a dificultades que me parecen insuperables, con una esperanza cierta y auténtica, mantengo mi sí con pequeños gestos de compromiso. Ese es el secreto, seguir adelante porque mantengo mi esperanza.

Hoy tomo la esperanza que engendré en estos días y la riego con gestos de lucha y compromiso. Y sigo en pié junto a ella mientras crece en mi interior.

Deja un comentario »

Día 2: Decidir y Decir: ¡Ésta es mi familia!

El segundo paso de cada etapa está dedicado a tomar una decisión firme y concreta. Todo un día para elaborar una decisión, asumirla y proclamarla ante los demás y ante uno mismo. Al inicio nos parece mucho tiempo para una simple decisión, y queremos pasar rápidamente a la acción, pero debemos fijarnos en la importancia de las buenas estrategias en la economía, en el deporte y en las batallas del pasado para alcanzar la victoria. Además, los modernos expertos de la filosofía cognitiva y del “couching” insisten en que nuestras convicciones deben tener raíces profundas para sostener acciones arriesgadas.Arbol Con Raices

Ayer contemplábamos el entramado de vidas que Dios nos ha regalado. Somos el fruto de una genealogía y los depositarios de una promesa para futuras generaciones. Así empieza el Evangelio según San Mateo: “Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a a Isaac, Isaac engendró a Jacob,…” (Mt 1,1-2). Una familia que se extiende por círculos concéntricos o formando intersecciones, que se difumina en los extremos hacia parientes que trato poco o hacia hermanos que están lejos: el tejido en el que Dios borda mi vida. Una familia con zonas brillantes y otras oscuras, con relaciones que me arropan y cuidan, y otras que me hieren profundamente.

Hoy tomo una gran decisión que debe servir de raíz a muchas de mis acciones en esta vida: ¡asumir mi familia!  No tanto el panorama general, sino el cúmulo de personas concretas y sus relaciones conmigo y con los demás de mi familia. Asumir mi familia me compromete a aceptar a cada uno de ellos, con sus virtudes y sus defectos, con lo que me regalan y lo que me exigen. Aceptarlos y aceptar estar unido a ellos con el compromiso del amor, porque estas pocas personas son el horizonte de mi existencia, mis prójimos (Lc 10,25-37).

La decisión que me acerca a Dios que me sale al encuentro recuerda al buen samaritano y a los discípulos del camino de emaús (Lc 24 13-35). El que puso Dios en mi camino, por un día o por una vida, ese es el prójimo al que debo invitar a entrar en mi vida.

"Quédate con nosotros" Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

“Quédate con nosotros” Bajorrelieve sobre el Camino de Emaús en el Claustro del Monasterio de Silos, España. La mirada reflexiva y el gesto de cambiar de camino para entrar en la casa son indicaciones de la disponiblidad del misterioso peregrino para entrar en nuestras vidas.

¿Estás dispuesto a amar a tu familia? Entonces toma la decisión de mejorar alguna relación de las que forman tu familia más estrecha. Afina un plan para hablar más con éste, para compartir con él más íntimamente,… o mejor aún, decide las estrategias para curar las heridas que te distancian de aquel o de aquel otro.

El cualquier caso, piensa tu decisión. Los días siguientes, con constancia y con dedicación, podremos en práctica esta decisión  porque queremos cambiar. Mi familia se lo merece.

Deja un comentario »

Primera etapa: En mi familia

Dios sale a mi encuentro en mi familia.Amor_En_Dios
Dios Padre, “de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra” (Ef 3,14) nos ha pensado y nos ha creado en familia. No existe el ser humano sin una familia, como muestran las terribles historias de los niños ferales.  Las complicaciones y los problemas que hayamos sufrido no disminuyen el valor fundamental de la familia, aunque muestran desde el sufrimiento cuánto necesitamos de ella.

La primera etapa de este Caminito de Belén 2014 está destinada a asumir una perspectiva: la prioridad de mi gran familia.

Deja un comentario »

Caminito 2014: “Mi familia, camino a Dios”

Este año 2014 hemos elegido una de las rutas más directas hacia Belén. Se pueden elegir muchas, de la misma manera que José y María en aquel éxodo de vida de Nazaret a Belén tuvieron que elegir la ruta de Samaría o la más larga por el valle del río Jordán hasta Jericó y luego la subida.

La ruta que nos proponemos seguir es ésta: “Mi familia, camino a Dios”. La familia. No tanto el esfuerzo habitual de intentar que mi familia haga camino hacia Dios, sino algo mucho más básico: mi familia es EL camino que Dios ha abierto en medio de el mundo y la humanidad para que yo vaya hacia Él que es amor (I Jn 4,7-8).PB190357

Al iniciar la peregrinación ponemos en manos de Dios a muchas personas. Ellas son mi camino. La relación con ellos es el urdimbre de mi Belén. Sus “gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”, como decía el Vaticano II, son los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de mi corazón.

Invito ahora a mirar sus vidas como mi camino aplicando aquí y a este mes de Diciembre que viene la grandiosa profecía de Isaías (Capítulo 35, DHH):

Que se alegre el desierto, tierra seca;
que se llene de alegría, que florezca,
que produzca flores como el lirio,
que se llene de gozo y alegría.
Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano,
tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón.
Todos verán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.
Fortalezcan a los débiles,
den valor a los cansados,
digan a los tímidos:
«¡Ánimo, no tengan miedo!
¡Aquí está su Dios para salvarlos,
y a sus enemigos los castigará como merecen!»
Entonces los ciegos verán
y los sordos oirán;
los lisiados saltarán como venados
y los mudos gritarán.
En el desierto, tierra seca,
brotará el agua a torrentes.
El desierto será un lago,
la tierra seca se llenará de manantiales.
Donde ahora viven los chacales,
crecerán cañas y juncos.
Y habrá allí una calzada
que se llamará «el camino sagrado».
Los que no estén purificados
no podrán pasar por él;
los necios no andarán por él.
Allí no habrá leones
ni se acercarán las fieras.
Por ese camino volverán los libertados,
10 los que el Señor ha redimido;
entrarán en Sión con cantos de alegría,
y siempre vivirán alegres.
Hallarán felicidad y dicha,
y desaparecerán el llanto y el dolor.

Mi familia es mi camino.Caminito de Belen 2014 Listado

Caminito de Belen 2014 Listado

Deja un comentario »