Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 5 (Contemplar y Agradecer): ¡Gracias por mi familia!

5El quinto paso de nuestro camino de transformación consiste en contemplar y agradecer. Las prisas por conseguir resultados nos urgen a trabajar y buscar resultados, y a veces nos olvidamos de la fuerza de la oración y de la transformación que obra en mí la contemplación, el agradecimiento, la alegría. Y contemplar y agradecer, aunque no transforme nada de manera práctica, es a veces lo que más me cambia. Contemplar y agradecer es la clave para los auténticos cambios. 

Descubro y agradezco las inmensas maravillas que Dios ha hecho al darme esta familia. Reconozco el regalo que supone cada uno de ellos, tanto los que me cuidan como aquellos con los que comparto camino, o los que debo cuidar.

Por eso hoy estamos convocados a decir: ¡Gracias Señor  por mi familia!.

gracias, gracias, gracias, gracias,...

gracias, gracias, gracias, gracias,..

Todo el día para agradecer. Para poner delante de mis ojos y de mi corazón cada miembro de mi familia, y dar gracias por él, en sí mismo. No miro lo que me gusta de él, o lo que me ayuda; lo miro como persona, con su vida, con su camino de amor, con sus búsquedas.

Mis padres. Los que me han cuidado. O los que en algún momento y por alguna razón me descuidaron… Cualquiera que sea la relación que tengo con ellos ahora, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis hermanos. Tantos momentos compartidos, tantas risas… ¡y tantas peleas! Hoy he visto tantos lazos de vida que nos unen. Y agradezco: ¡son un regalo de Dios para mí! 

Mis parientes cercanos y lejanos. Una red generalmente muy tupida de cariños, compromisos, celebraciones que hacemos juntos, apoyos y exigencias. Mis parientes, ¡son un regalo de Dios para mí! 

Las “nuevas familias” que voy creando: la comunidad de vida con la que comparto, vecinos o amigos que son ahora mucho más importantes,… Con ellos formo un hogar singular, disperso por los valles y ciudades, pero que efectivamente me exigen dedicación, atención y agradecimiento. Ellos son también mi familia, y evidentemente¡son un regalo de Dios para mí! 

Gracias, la Palabra mágica

Gracias, la Palabra mágica

Doy gracias. A Dios. Con cariño y fuerza. Gracias. Pero agradezco, además de las personas, las relaciones, los núcleos familiares, las familias que forman mi familia. Doy gracias por ellos y por pertenecer a ellos. Por la identidad que me dan. Por el refugio que me proporcionan. Por el esfuerzo de todos por mantenerlo a flote y navegar.

Gracias.

Muchas veces estos núcleos se amor se entrecruzan: la familia de donde vengo y aquella que he formado por matrimonio; la familia de sangre y la comunidad religiosa en la que vivo.

Cruces de familias, intersecciones que me tienen en el centro común.

Por eso, gracias. Hoy, Señor, te damos gracias.

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Día 20: Déjate querer (joropo)

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El quinto día de cada etapa nos invita al Cambio profundo por medio de la Contemplación y el Agradecimiento. Nada más eficaz cuando se trata del amor, de la “Caridad perfecta” que buscamos.
La razón de esta maravillosa efectividad está en la importancia de dejarse querer. Una actitud sencilla y que no requiere hacer mucho, a diferencia de la entrega de uno mismo que hemos trabajado en los días anteriores, pero que para muchos es tan difícil, y que está en la base de nuestras existencias vacías y enfadadas, porque no “sentimos” que nos quieran de verdad, porque no vemos amores valiosos que dignifiquen nuestra vida. Y simn embargo, seguro que además de Dios y su Infinito Amor, hay decenas de reflejos de ese Amor en personas que nos aprecian, nos valoran, nos escuchan… ¡personas que nos quieren amar!
Por eso, simplemente, déjate querer.

“Déjate querer” porque el amor que recibimos queda bloqueado, interferido, cuando nosotros no nos implicamos con libertad y plenitud en la relación.

  • Cuando sigo molesto y centrado en mis problemas, no me dejo querer.
  • Cuando mantengo mi mente calculando precios, beneficios, costos de cada cosa, no me dejo querer.
  • Cuando me resisto a entrar en una conversación, a escuchar de corazón y darme cuanta del que está delante mío, no me dejo querer.
  • Cuando ignoro a las personas que me rodean y sus vidas, cuando no me preocupo de conocerlas, no me dejo querer.
  • Cuando respondo con desdén y desprecio a sus solicitudes de cercanía, a sus muestras de cariño, no me dejo querer.

Pero, sobre todo, he encontrado a lo largo de los años una gran causa a mi falta de “disfrute del amor”: no quererme a mí mismo.

  • Cuando no me concedo el descanso y los cuidados que necesito porque no tengo tiempo, no me quiero, no me dejaré querer.
  • Cuando no me escucho y me doy tiempos de soledad y reflexión para estar sólo conmigo mismo, no me quiero, no me dejo querer.
  • Cuando no me valoro y no celebro mis logros, mis perseverancias, mis pequeñas victorias, no me quiero, no me dejo querer.
  • Cuando no soy amigo de mí mismo, no me quiero, no me dejo querer.

Por eso, hoy, como dice el famoso y bellísimo joropo llanero de Armando Martínez, “Déjate querer“.

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Día 15: Optimismo, vencerá el bien

15Cada quinto día llega la tarea que más me gusta, y la que probablemente es más útil en el Caminito de Belén. Es la tarea de Agradecer y Contemplar, que en el caso del regalo de la esperanza, se convierte en un simple y potente “Disfrutar del optimismo“.

Esa es mi tarea hoy: disfrutar del optimismo. Contemplarlo en acción cuando va renovando mis expectativas , celebrarlo cuando se impone a las derrotas, y dejarse llevar prudentemente por él cuando emprendo cada tarea.

Hoy voy a disfrutar del optimismo fundado y realista que Dios me regala.

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En las “Confesiones” de San Agustín, la mejor autobiografía de la antigüedad, su autor nos cuenta cómo se embarcó en la mayoría de las grandes corrientes intelectuales y místicas de su tiempo, buscando siempre la verdad. Nos transmite su entusiasmo ante cada oferta de salvación, y su decepción al encontrar sólo atisbos de sabiduría y, muchas veces, simple manipulación de adeptos.

El mercado de esperanzas del siglo XXI no está tan bien surtido como el de excusas para el pesimismo, tan de moda en épocas de crisis. Pero es muuuy abundante. Desde el “ya verás como todo va bien…porque sí”, hasta el sutil engaño de los adeptos de “El Secreto”, hay miles de propuestas para tranquilizarse porque las cosas van a ir bien a partir de ahora. Sin embargo, la esperanza cristiana destaca por su potencia específica, por su alcance, y por su verificación. Es una esperanza que genera optimismos que no defraudan:

  • La potencia de la esperanza cristiana, su motor, viene de Dios mismo que se introduce en nuestra historia para convertirla en Historia de Salvación.
  • El alcance de la salvación cristiana llega hasta la salvación eterna, nada menos.
  • La verificación de esta salvación se produce por la concordancia de vida en el creyente: no te fies de una esperanza que te deshumaniza o te aísla de los demás; fiáte sólo de lo que te hace más persona y más solidario.

Hoy, simplemente, contemplo y agradezco: ¡Vencerá el bien, Dios lo hará y cuenta conmigo para la empresa!

¡Aleluya!G12_Girl-1

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Día 10: Gustar la comunión

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El último paso de cada etapa es la contemplación y el agradecimiento. Y la celebración.

Es una de las grandes claves de esta pedagogía del cambio profundo, que no está centrada en producir resultados sino en suscitar nuevas actitudes desde el corazón.

En relación con la fe, esta forma de actuar es más y más importante, porque la fe es un don, y los dones se reciben, agradecen… y disfrutan.

En la experiencia de fe  se suele pasar por alto un elemento muy importante: su dimensión de comunión.Amor_En_Dios

La fe produce comunión entre sus dos extremos, el que confia y aquel en quien se confía.

Es la razón por la que la relación de pareja requiere fe-confianza entre ambos, y se vuelve imposible cuando uno de ellos pierde la fe en el otro. Sin fe, no habrá dinámica de comunión de vida entre ambos.

Eso mismo pasa con la fe en Dios: cuando creo en él, mi corazón se abre a su presencia, y la dinámica de la comunión se desarrolla más y más.

Esto es lo que tengo que vivir hoy: simplemente, disfrutar de la comunión. Como dice Ignacio de Loyola, 1) “No el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir gustar de las cosas internamente” (EE 2). Pues gustemos de este regalo de la fe; estar cerca de Dios, estar con Dios, hacerse poco a poco de Dios.

Fano_Descubrir Dios dentro

 

 

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Día 9: Los dones se agradecen

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9Todos los guías turísticos saben el secreto: cuando hacen de “cicerones” deben darse con generosidad a cada persona del grupo explicando los detalles, respondiendo sus preguntas y escuchando con atención sus historias. Sin límites en la generosidad, porque saben que, cuando llegue el momento, será todavía más grande la generosidad de sus clientes. El que da con generosidad recibirá cien veces más.

La fe es sobre todo don. Un regalo divino que une el corazón de un ser humano con el corazón de Dios. Algo imposible para nosotros, pero posible para Él. Regalo que llega cuando Él quiere, y que renueva en cada etapa de la vida sólo cómo y cuándo Él quiere.

Por eso, en este Caminito de Belén por los regalos de Dios, conscientes de lo que estoy recibiendo, voy a hacer mi parte: agradecer la gracia. Con toda la creatividad y la alegría de que soy capaz, con asombro y entusiasmo:

Gracias, Dios, por el donde la fe.

Todo el dia. Aprendo así a vivir en estado de agradecimiento, o en términos teológicos: en estado de gracia.

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Día 5: Me asombro de la vida que Dios me da

5En este día, el último de la primera etapa de viaje, voy a hacer algo tan sencillo y tan potente como cultivar el agradecimiento.

Cuando agradecemos, abandonamos esta triste mentalidad capitalista del consumo y emigramos hacia la gratuidad. Se agradece el don, lo que llega gratis. Pero sobre todo, nos sentimos llevados a agradecer al donante, a la persona que nos hace llegar el favor o regalo. Cuando me dan un vaso de agua fresca después de un partido, no le digo gracias al vaso o a la fuente, sino a la persona que me ofreció.

Pero muchas veces nuestro mecanismo de agradecimiento está encallado u oxidado. No sabemos ver lo gratuito. Agradecemos poco y mal. Agradecemos sólo lo extraordinario y grande, y nos olvidamos de lo pequeño y e lo que siempre está ahí. Agradecemos lo que nos gusta o queda bien, y olvidamos lo que a veces nos duele, pero nos hace crecer, como una exigencia de un amigo o de los padres.christmaskitty1El agradecimiento limpia mi mirada. Me devuelve la capacidad de asombrarme, de maravillarme por los pequeños detalles, y empiezo de nuevo a valorar las cosas por su valor más que por su precio y utilidad. Agradecer me hace libre.

El agradecimiento también me vacuna contra una peligrosa enfermedad: la miopía impaciente. Cuando estoy en un proceso de cambio, tiendo a valorar demasiado los resultados, atándome al corto plazo y destrozando la siembra profunda de cambio en el corazón. Cuando agradezco a Dios se que sus caminos no son los míos y aprendo a levantar la mirada y confiar en lo que no ven mis ojos materiales, pero se anuncia a los ojos de la esperanza.

Cambia tu vida: agradece lo que tienes ahora, lo que vives, lo que eres,…

NOTAS:

1) Esta carencia de agradecimiento es tan fuerte en los cristianos de este lado del mundo (occidente) que existen unos misioneros dedicados simplemente a extender el agradecimiento ( http://www.frmaria.org/ ).

2) El dibujo es de Rajacenna: http://www.rajacenna.com/

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Día 25: ¡Feliz Navidad!

¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los que Dios complace!” (Lc 2,14).
El mensaje a los pastores culmina en un coro de ángeles que exulta ante el acontecimiento con este mensaje. Por fin, después de un viaje infinito, en esta noche santa, las cosas están en su sitio:

  • En el cielo Gloria, en la tierra Paz;
  • en el cielo adoración de los ángeles a Dios, en la tierra acción de Dios a los hombres
  • en el cielo Dios recibe, en la tierra Dios da cariño (camplacencia) a los humanos que ha venido a iluminar.

Ángeles cantores, Etsuro Sotoo (Templo Sagrada Familia, Barcelona)

Al mismo tiempo, lo más asombroso… el silencio y la humildad con que Dios “aterriza”: Dios prescinde de las riquezas, de las comodidades, de los poderes, de la fama y el apoyo público. El Hijo de Dios viene a nacer arropado simplemente en pañales y amor. El techo de un establo, el calor de unos animales, y un pesebre por cuna (hueco de tablas o piedra donde se pone la comida de los animales). Ese es el primer mensaje del Salvador: si hay amor, no hace falta nada más. 

¡Dios se ha hecho hombre! ¿Puede haber mayor muestra de Amor? ¡Qué vacíos están los cielos cuando el hijo de Dios pone el centro de la Trinidad en el corazón del Ser Humano! ¡Cuánto tiene que amar Dios al hombre para haber hecho este viaje!
En este día, el último del Camino, debemos Contemplar y Celebrar, cultivando la admiración, el agradecimiento y el silencio ante la inmensidad del Amor de Dios. Sólo así podemos llegar y estar ante el portal de Belén, que resultó estar en nuestro corazón.

Amor de María y Amor de Dios (Sagrada Familia, Barcelona)

¡Feliz Navidad, hermano, hermana!
¡Feliz vida nueva en Cristo Salvador!

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Día 20: Agradecimiento, luz del corazón

Se lo explicamos a los niños y es verdad.
Es la palabra mágica.
¡Gracias!
Tan sencilla y con tanto poder para cambiar las relaciones. Capaz de disipar tormentas interiores y pacificar el clima sentimental interior. Para llevarnos, ¡mágicamente! del mundo de las obligaciones al mundo de la gratuidad.
Agradecer puede transformar una cola en el banco o el tumulto por subir al autobús en una instante de luz (mucho más si además de decir gracias me dedico a promover el saludo).
Cuando doy las gracias, dejo de mirar mis propios problemas y ocupaciones. Además, estoy reconociendo el valor de algo que he recibido, y que va más allá de lo que me corresponde o he pagado. Pero, sobre todo, estoy reconociendo a alguien que me ha dado ese algo valioso. Reconozco el bien donado y la persona donante. El vendedor ambulante que me vende el periódico, la cajera del supermercado que pasa los productos y me cobra lo que cuestan, el conductor desconocido que me cede el paso, el familiar que me recuerda mis compromisos en casa…
Al darles las gracias, los reconozco como personas humanas y me sitúo en un ecosistema de valores.
Eso nos lleva al trabajo de hoy. Lo que vamos a hacer es muy importante, de dimensiones cósmicas. Hoy voy a dar las gracias a mucha gente. No por lo extraordinario, no por los beneficios que resaltan, sino porque son personas que hacen lo correcto como personas.
Voy a mirar el mundo y la gente, no mis problemas y preocupaciones. Miro a una persona y digo “¡gracias!” de corazón y por un instante, eso es todo.
¡Es hacer nacer estrellas de Belén!
No había que ir a buscarlas…
¡Están aquí, ante mí, a mi alcance!

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Día 15: Optimismo, vencerá el bien

Día de agradecimiento contemplativo.
Esta es nuestra arma secreta. La clave que nos permite mantenernos en la realidad, tocada de gracia y de regalos de Dios. Uno se vuelve agradecido – recordemos – no por esfuerzo, sino por realismo asombrado, a base de ver lo que Dios ha puesto en el mundo, en el ser humano y en mí.
Para culminar esta etapa dedicada a asumir mi lugar en este complicado mundo, hoy tenemos una tarea sencilla: practicar el optimismo. Pero, precisamente porque es sencilla, es una tarea exigente, que sólo está al alcance de gente verdaderamente sencilla y de corazón purificado (primera etapa), capaz de amar con generosidad (segunda etapa).
El agradecimiento lleva a estar atento a los dones de Dios . La atención a los dones de Dios lleva a valorar mejor lo que Dios hace en este mundo. Al ver lo que Dios hace surge con naturalidad el optimismo confiado y transformador.

Vamos a orar agradeciendo a Dios por los cambios que Él va a promover en este mundo. Por la victoria contra la contaminación y la estupidez humana. Por el declive de las guerras y por la superación de la violencia. Por la derrota de la pobreza y la miseria extrema.
Como notarás en este día, la combinación de agradecimiento, oración y optimismo es un cocktel delicioso. Encajan con naturalidad.
¿Sabes porqué?
Son las piezas dispersas de la confianza que, en tu corazón, vuelven a reunirse.
¡Gracias por participar!

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Día 10: Gracias Dios por las personas

La última habilidad a trabajar de cada etapa es la contemplación y el agradecimiento. Hoy estamos invitados a dar gracias a Dios por las personas que me rodean.

Ellas son el gran regalo que me ha dado Dios al criarme en este rincón del mundo, unido a tantas y tantas personas. Personas que me hacen persona, con las que me encuentro, con las que me comunico, con las que construyo amistad y cooperación, y que me exigen un comportamiento de responsabilidad.

Por eso hoy, con humildad, voy a dedicar los minutos de Caminito de belén a dar gracias a Dios por las personas.

Por las más cercanas: mis padres, mis hermanos, mis otros parientes.

Por los que están implicados en mi vida: mis amigos y compañeros, mis profesores o mis jefes.

Más allá de que me caigan simpáticos, de que estén a favor mío o me hagan la vida imposible, voy a centrar mi mirada en ellos, en ellos mismos. Cada ser humano es una maravilla de Dios. Gracias por cada uno de ellos.

Y debo dar gracias a Dios que los creó y los sostuvo hasta hoy.

Gracias de verdad Señor por las personas que están aquí y me has dado la oprtunidad de conocer.

Gracias, Dios.

Gracias.

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