Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 16: Preguntarse y Pensar: ¿Qué me pone en órbita?

La cuestión de hoy es muy sencilla. En primer lugar, sabemos quer la tarea de hoy no es resolver misterios, sino contemplar lo misterioso y dejar que la pregunta nos lleve a orillas nuevas.

En segundo lugar, estamos en la cuarta etapa dedicada a las relaciones personales. La pregunta, asimilándonos al lenguaje espacial, es preguntarme qué me sac de mis problemas y me pone en relación con los demás.

¿Me pone en órbita la necesidad de compañía? ¿El deseo de encontrar un amor que llene mi vida? ¿La compasión por el que sufre? ¿el deseo de compartir la alegría que siento dentro? ¿Un puro instinto de estar-con-otros?

¿Qué fuerzas actúan en mi vida para ponerme en órbita de encuentro?

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Día 11: Preguntarse y Pensar: ¿Quién soy yo realmente?

En la película “Comer, rezar, amar”, le preguntan en medio de  un almuerzo en Roma a Elizabeth: ¿tú quién eres? Ella responde rápidamente: “Soy una escritora“. Y un amigo le responde rápidamente: “Eso es lo que tú haces, no lo que eres“. Ahí empieza Elizabeth su peregrinación espiritual.

Todo cambio empieza con una nueva manera de ver las cosas.

Toda nueva manera de ver las cosas empieza con preguntas. Preguntas que disparan mi pensamiento, que modelan mi interés y mi percepción de lo que me rodea y de lo que vivo.

Por eso dedicamos un día a preguntarnos. No a respondernos. Un día para preguntarnos. Sólo para eso. Sólo nos dedicamos  a demabular tranquilamente por las inquietudes, por los paisajes poco visitados, por las intuiciones nunca clarificadas.

Y dos pistas para disparar algunas cuestiones. Una, al término de la etapa anterior sobre las estrellas y el Universo, es la constancia científica de que somos polvo de pasadas generaciones de estrellas (el oxígeno, el carbono, el calcio,… todo se fabricó en pasadas estrellas que tuvieron que morir y explotar para dar origen a nuestro sistema solar y a nuestro cuerpo).

La otra: somos conciencia espiritual, capacidad de asombro, de angustia y de amor. Estamos en manos de Dios, ¿no?

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Día 6: Preguntarse y pensar: ¿Cómo hizo Dios tanta belleza?

El sacerdote George Bessiere tituló sus diarios así: “Préstame tus ojos. Diario de un peregrino maravillado entre abismos de sombra y luz” (enlace).

Eso somos: peregrinos maravillados entre abismos de sombra y luz. Basta saber mirar… con el corazón.

No se trata de instalarme a ver hoy todos los documentales de National Geographic (autores de estas maravillosas fotos), sino de algo más simple. Asombrarme.

Así de simple. Dedicaremos el día a preguntarnos, no a respondernos. Nada de teorías baratas ni de consejos de Facebook, por favor.

¿Cómo hizo Dios tanta belleza?

Preguntémonos con la mirada y hagamos silencio. La mejor película justo acaba de comenzar ante nosotros. sólo lleva 15.000 millones de años…

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Día 1:preguntarse y pensar: ¿Porqué miro hacia abajo?

En la película “El Rey Pescador” (1991), Perry y Jack están descolgándose por un edificio en la Quinta Avenida para robar El Santo Grial. Jack teme ser descubierto por los transeuntes, pero el otro le dice: “Nadie mira hacia arriba en esta ciudad“.

Jesús, tras debatir fuertemente en el templo con los doctores de la Ley, se dirige a la gente sencilla para hablarles de la situación en la que nos tienen nuestros pecados individuales y el despiste colectivo. Entonces les dice: “Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados.” (Lc 21,28).

Ese es el problema. Vivimos con la cabeza agachada. Podría pasar por encima nuestro un diluvio de estrellas fugaces y no nos daríamos cuenta. Siempre estamos mirando hacia abajo. Física y espiritualmente. Pendientes de las cosas pequeñas, de los logros individuales, de los intereses inmediatos. Le prestamos atención a los desastres naturales y a los crímenes pasionales, pero nadie mira a la gente sencilla que vive junto a nosotros, a los sacrificios de madres o niños que viven con generosidad y demuestran que Dios está bien activo en la vida de mucha gente.

La primera tarea de este camino es por tanto muy simple: preguntarme. No para encontrar una respuesta fácil, para echar la culpa a un sólo factor, para declararme inocente de mis miradas siempre pesimistas o a veces ingenuas.

¿Porqué miro hacia abajo? ¿Puedo empezar a mirar hacia arriba? ¿Hacia los grandes valores? ¿A las inmensas ESTRELLAS  DE BELÉN que cruzan a cientos cada ciudad para llamarnos a la Navidad?

¿Porqué miro hacia abajo?

Se agradece dejar algunas ideas en los comentarios

 

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