Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

El arte de decir NO

 

El Arte de Decir NO [Del Caminito 2012]

NOblue

Hoy voy a decir NO. Esa es una palabra importante, muy buena cuando se usa para renunciar y liberar, que debo decir sin miedo y con claridad. En la vida hay que decir que NO a muchas cosas. Cosas que me hieren, o que hacen daño a otros, o que me atan al presente… cosas que me desvían del camino de vida que me lleva a la felicidad.

Además, cada vez que hago una  opción diciendo SÍ a algo importante, me obligo a multitud de renuncias, tanto a los otros caminos como a pequeñas posibilidades que romperían mi gran compromiso. En este caso, me obligo a muchos NO cada vez que digo un SÍ:  son consecuencia vital y garantía de fidelidad a los SÍ pronunciados a la vida.

Y muchas veces nos asustamos ante el NO, lo evitamos, lo postergamos, lo escondemos…

Los cinco pasos para un cambio profundo, real, y duradero.

Los cinco pasos para un cambio profundo, real, y duradero.

Hoy, en esta etapa de activación de la conversión, voy a decir que NO a una cosa que me obstaculiza y me distrae de mi camino de vida. Una sola cosa. NO  grandes decisiones, sino algo sabio y pequeño que hará mi vida más ligera, más libre. Algo sencillo que boto fuera y, aunque me cueste, no va a volver a entrar. Hoy voy a decir, de una vez por todas, como Alejandro Sanz, Te lo agradezco, pero… ¡NO!

Sin ira, sin enfados. Sembrando nueva vida. Hoy digo… NO

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Día 23: Boto lo que no sirve para recibirle

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La entrada de este día reproduce la del Caminito del año pasado. Pasamos por el mismo punto en nuestro Camino a Belén, y nos sigue pareciendo una llamada importante: sacar, echar, botar,… deshacernos de lo viejo para dejar paso a lo nuevo.

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando él llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente… ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,…

En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese…

Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores del pasado, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.

Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar.

Eliminar los desechos que no sirven, seleccionar lo valioso…

Y mientras tanto, no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).

Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.

Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

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Día 18: Perdono para amar

18El tercer paso de cada etapa es decir NO, quitar y renunciar.. Parece difícil que se pueda construir el amor a base de negatividad, y sin embargo, es lo que nos falta muchas veces. La propuesta del Caminito de Belén hoy es simple y directa: decir NO al rencor. Hoy voy a decirle NO a tantos resentimientos, resabios, resquemores, rencores y re-que-se-yo que llevo por ahí dentro, resonando como piezas rotas de un motor viejo cada vez que piso el acelerador de la vida.

Amar exige libertad y ligereza de espíritu para asumir un camino espiritual de entrega. El problema no es tanto el odio o la indiferencia, que se curan por sí mismos, sino el óxido y la herrumbre que acumulo en mis relaciones y me condenan a llevar un peso muerto en cada paso de mi vida.
NOblue
¿A qué debo decir hoy NO?
Al rencor contra los que me hirieron en el pasado (rencor velado pero muchas veces latente ahí adentro).
Al rencor contra los que me despreciaron y no me valoraron.
Al rencor contra los que hoy en día me atacan o amenzan (incluso cuando no me han atacado todavía, ya me duelen y molestan).
Al rencor contra los cercanos a mí (familia) que no hacen las cosas bien
Al rencor contra los que yo pienso son responsables de las desgracias de mi país (rencor muy de moda y que sirve para hacerse popular y tener buenas conversaciones con los que piensan igual).
Al rencor contra los que hacen el mal y dañan a otros.

Pero sobre todo, ¿qué rencor es el que debo confrontar y frenar en mi corazón?
El rencor contra mí mismo cada vez que fallo en mis objetivos.
El rencor contra mí mismo cada vez que cedo en mis compromisos.
El rencor contra mí mismo por cada ocasión que no aproveché (y que recuerdo una y otra vez: “si hubiera…”)
El rencor contra mí mismo por cada pecado que cometí, más una ración extra por haber sido tan estúpido…

El color de la emoción, por Rajacenna

¿Qué hago entonces? La gran herramienta para oponerse al rencor es el perdón. Una herramienta versátil como navaja suiza de explorador, pero que debo usar con igual prudencia y sabiduría: perdonar suavemente, perdonarme pacíficamente, sin levantar heridas y reproches peores que los que voy a perdonar. Perdonar de corazón, disolviendo el conflicto en la paz del alma y la bondad de Dios.


Hoy voy a dar uno de los mayores pasos de este camino para que sea Navidad en mi corazón: hoy voy a perdonar para decirle NO al rencor en mi corazón.

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Día 13: Ahorro problemas (esperanza activa)

13Hoy, en nuestra migración espiritual hacia el centro de la Navidad (el encuentro con Cristo), es día para Quitar y Cambiar. Día para decir activa y positivamente NO en bien de mí mismo y del mundo.

La gran esperanza cristiana es saber que gracias a Dios al final vencerá el bien, y saber algo de este bien porque ya hemos empezado a disfrutar los grandes bienes de Dios: la comunión con Dios Trinidad, la bondad, la paz interior y exterior, la justicia social y la nueva civilización del amor… Pero en el momento presente “necesitamos tener esperanzas –más grandes o más pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino.” (SS 31). Ante un mundo en el que todavía destaca el egoísmo, la violencia y el sufrimiento sin sentido, nuestra esperanza se vuelve compromiso activo por el bien. Nos lanzamos pues al trabajo de la transformación del mundo y del propio corazón, al empeño por defender la dignidad humana, a la lucha por la libertad y la justicia.

El plan de hoy es muy sencillo, aunque exige una gran humildad. Mi aportación hoy para cambiar el mundo será dejar de hacer una cosa que me distancia de la realidad, o una evasión que retarda mi compromiso. Algo pequeño y sencillo, que pueda mantener con facilidad por este tiempo y, si el resultado es bueno, más allá.

  • Puede ser en las palabras: voy a dejar de usar calificativos con esta persona, o eliminar de mi boca esta palabra, o voy a dejar de ignorar a un compañero,…
  • Puede ser en las costumbres personales: voy a dejar de abrir la nevera a todas horas, voy a dejar de ponerme tareas que no voy a cumplir, voy a dejar de perder el tiempo en internet, voy a dejar de tomar la bebida “XYZ” que sé que no me hace bien,…
  • Puede ser en las relaciones sociales:  voy a dejar de mentir sobre este tema a mi familia, voy a dejar mi infidelidad con esta persona, voy a dejar de ver televisión o el teléfono cuando hable con gente que quiero,…

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Experiencia: las tres mejores acciones para mantener la barca a flote son: no sobrecargarla, no meterla por rápidos y zonas con arrecifes, y sacar el agua que entre dentro. Quitar más que poner. Así de simple.

¡Ánimo y adelante!G12_RPG

Dice el papa Benedicto XVI en su Encíclica “Spes Salvi”:

“,,,nuestro obrar no es indiferente ante Dios y, por tanto, tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia. Podemos abrirnos nosotros mismos y abrir el mundo para que entre Dios: la verdad, el amor y el bien. Es lo que han hecho los santos que, como « colaboradores de Dios », han contribuido a la salvación del mundo (cf. 1 Co 3,9; 1 Ts 3,2). Podemos liberar nuestra vida y el mundo de las intoxicaciones y contaminaciones que podrían destruir el presente y el futuro. Podemos descubrir y tener limpias las fuentes de la creación y así, junto con la creación que nos precede como don, hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en apariencia no tengamos éxito o nos veamos impotentes ante la superioridad de fuerzas hostiles. Así, por un lado, de nuestro obrar brota esperanza para nosotros y para los demás; pero al mismo tiempo, lo que nos da ánimos y orienta nuestra actividad, tanto en los momentos buenos como en los malos, es la gran esperanza fundada en las promesas de Dios.” (SS 35)

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Día 8: Soledad, ¡Nunca más!

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Hoy voy a recibir el regalo de la fe con un NO.

Voy a renovar mi experiencia de decir SÍ a Dios mediante un rotundo NO que me ocupará todo este día,

Voy a decir NO a uno de los grandes lastres del corazón humano: la soledad.

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La Soledad es la experiencia de descubrirse sin nadie con quien compartir la vida. No es cuestión de tener o no tener gente alrededor, pues podemos sentirnos solos en medio de una multitud, o no sentirse solo para nada en lo alto de una montaña. Una cosa es la tranquilidad y la paz de estar en contacto con uno mismo (vivencias que suelen requerir retiro, estar con poca gente), y otra es necesitar a alguien y no tenerlo.

La soledad nos revela la importancia de las personas en nuestra vida. No es la importancia del grupo, de la gente que me rodea, sino de alguien a quien yo le interese, a quien yo le importe. Sin un amigo o un compañero, la vida se vuelve insípida y las mejores experiencias son ocasión de frustración y pesimismo. Sin nadie a quien contar, con quien asombrarse o emocionarse, ¡de qué me vale todo lo demás!

La soledad, además, tiene rostros. La soledad es ausencia de ti, mi amigo que estás lejos, de ti, querida Mamá que ya saliste de este mundo hacia Dios, de ti, compañero de quien me distancié por tonterías,… Me duele la presencia que ya no tengo. Me duele el vacío que dejaste…

…¡Hasta que descubro que nunca estoy solo! La fe me hace experimentar una Presencia más íntima a mí que yo mismo. Una presencia permanente, inquebrantable, cálida, que no me juzga ni me que no se deja manejar y no es concreta, pero que tiene lo esencial; cercanía e interés por mí.Favourite

Por eso el que acepta el regalo de la fe asume también el secreto de Dios: en mi corazón, tú-estás-cerca.

Hoy decimos durante todo el día: “Nunca más sólo” “por eso y muchas cosas más,¡Ven a mi casas esta Navidad!”

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Día 3: Renuncio a…

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La conversión es un regalo de Dios que derriba montañas de obstáculos como si fuera cartuchos de dinamita. Saber decir que NO a lo que te retiene bajo esa montaña es como ponerle una mecha a la dinamita… ¡y encenderla!

Hoy voy a decir NO. Esa es una palabra importante, muy buena cuando se usa para renunciar y liberar, que debo decir sin miedo y con claridad. En la vida hay que decir que NO a muchas cosas. Cosas que me hieren, o que hacen daño a otros, o que me atan al presente… cosas que me desvían del camino de vida que me lleva a la felicidad.

Además, cada vez que hago una  opción diciendo SÍ a algo importante, me obligo a multitud de renuncias, tanto a los otros caminos como a pequeñas posibilidades que romperían mi gran compromiso. En este caso, me obligo a muchos NO cada vez que digo un SÍ:  son consecuencia vital y garantía de fidelidad a los SÍ pronunciados a la vida.G12_Boy-2
Y muchas veces nos asustamos ante el NO, lo evitamos, lo postergamos, lo escondemos…NOblue

Hoy, en esta etapa de activación de la conversión, voy a decir que NO a una cosa que me obstaculiza y me distrae de mi camino de vida. Una sola cosa. NO grandes decisiones, sino algo sabio y pequeño que hará mi vida más ligera, más libre. Algo sencillo que boto fuera y, aunque me cueste, no va a volver a entrar. Hoy voy a decir, de una vez por todas, como Alejandro Sanz, Te lo agradezco, pero… ¡NO!

Sin ira, sin enfados. Sembrando nueva vida. Hoy digo… NO

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Los dos iconos son de una serie de Raindropmemory, un artista con grandes colecciones de iconos en free icons (www.softicons.com), Su trabajo, bajo licencia Creative Commons, puede verse en su sitio en Devianart: http://raindropmemory.deviantart.com/ 
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Día 23: Boto lo que no sirve

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando él llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente… ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,…

En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese…

Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores del pasado, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.

Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar.

Eliminar los desechos que no sirven, seleccionar lo valioso...

Y mientras tanto, no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).

Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.

Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

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Día 18: Perdono

 

Al principio hablamos de pedir perdón como camino de renovación de las personas (día 8 del Caminito de Belén), ya que nos ayuda a estar en paz y armonía con los otros.  Hoy voy a mirar mi yo profundo  para activar la otra parte: perdonar y perdonarme.

Generalmente esperamos y ponemos como condición para perdonar que la otra persona nos pida perdón, que nos diga “Lo siento…”,  “Perdóname!”. Otras veces basta con la solicitud de perdón implícita, cuando el otro vuelve a acercarse, nos saluda como si no pasara nada, hace un gesto de cercanía, ofrece un favor,… y todos entendemos que la crisis ha pasado.

La acción de perdón más difícil, en la que debemos destacar los cristianos, es dar el perdón antes de que nos lo pidan. O incluso cuando la otra persona no ha cambiado ni muestra arrepentimiento. En esas ocasiones debemos recurrir a nuestro valor moral y a la fuerza del Evangelio para liberarnos de la ofensa, desligarnos del resentimiento y superar las heridas. Como dice alguien, “aunque la otra persona no se merezca que le perdones, tú sí te mereces perdonar“.

El color de la emoción, por Rajacenna

Aunque otra otra persona (o uno mismo) me hiciera algo muy grave, sin justificación, que me destrozó la vida… ¿De qué vale vivir con rencor? ¿Acaso pienso que la venganza puede curar la herida? ¡yo debo perdonar! Perdona con el poder de Dios, un perdón inmenso y sin medida:  “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los insultan. Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra” (Lc 6,27-29; Cf. Mt 5,38-48)). Perdonar como condición para ser perdonado:  “Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados” (Mt 6,14-15).

Y para perdonarme a mí mismo... la confesión, el reconocimiento de mis culpas ante los que me quieren, y sobre todo, la reconciliación conmigo mismo, aceptando mi historia y todo lo bueno que nace de ella.

Hoy voy a dar uno de los mayores pasos de este camino para que sea Navidad en mi corazón: hoy voy a perdonar.

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Día 13: Ahorro problemas

Hoy, en nuestra migración espiritual hacia el centro de la Navidad (el encuentro con Cristo), es día de Cortar y Cambiar. Día para decir activa y positivamente NO en bien de mí mismo y del mundo.
El plan de hoy es muy sencillo, aunque exige una gran humildad. Mi aportación hoy para cambiar el mundo será dejar de hacer una cosa que me distancia de la realidad, o una evasión que retarda mi compromiso. Algo pequeño y sencillo, que pueda mantener con facilidad por este tiempo y, si el resultado es bueno, más allá.
Puede ser en las palabras: voy a dejar de usar calificativos con las personas. O voy a dejar de ignorar a un compañero. O… ¿Qué se te ocurre?
Claro, eso exige asumir que hay comportamientos que dañan el mundo y fastidian a la gente, y que se acumulan en alguno de los grandes problemas de la humanidad (días 11 y 12).

Dejar de estar en mediom, dejar de ser estorbo

Atrévete. Algo pequeño, desde hoy hasta, por lo menos, el 25. Que tenga que ver con la manera de comportarse de otros cien o doscientos millones de seres humanos, al menos. Y yo decidí dejarlo…
¡Animo!

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Día 3: Renuncio a…

En la segunda canción de Alejandro Sanz con Shakira, el cantante hace una sorprendente declaración de renuncia ante la bella colombiana: Te lo agradezco pero no te lo agradezco mira niña pero no yo ya logré dejarte aparte no hago otra cosa que olvidarte te lo agradezco pero no te lo agradezco mira niña pero no te lo agradezco corazón…

La maravilla de decir NO. Hoy voy a decir NO. Esa es una palabra importante, muy buena cuando se usa para renunciar y liberar, que debo decir sin miedo y con claridad. En la vida hay que decir que NO a muchas cosas. Cosas que me hieren, o que hacen daño a otros, cosas que me desvían del camino de vida que me lleva a Belén y a la felicidad.

Ademaś, en la medida en que hago opciones, diciendo SÍ a cosas importantes, me obligo a multitud de renuncias a las otras alternativas que he excluido. En este caso, me obligo al NO como consecuencia y garantía de fidelidad a los SÍ pronunciados antes.

Hoy, en esta etapa de “¿Qué debe cambiar en mi vida?”, voy a decir que NO a una cosa que me obstaculiza y me distrae de mi camino de vida. Una sola cosa. NO grandes decisiones, sino algo sabio que hará mi vida más ligera, más libre. Algo sencillo que boto fuera y, aunque me cueste, no va a volver a entrar. Hoy voy a decir, de una vez por todas, como Alejandro Sanz, Te lo agradezco, pero… ¡NO!

Sin ira, sin enfados. Hoy digo… NO

 

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