Caminito de Belén

Vamos a buscar dónde es que nace Jesús en esta Navidad

Día 24: Corazón limpio, encuentro largo

24Cuando vienen visitas, si la casa está revuelta, apestando en olores y repeliendo con un desorden descomunal, los visitantes no se atreven a pasar de la puerta y enseguida se van. Si la casa está en buenas condiciones y con un ambiente agradable, pasan adentro, se sienten en casa, la charla se prolonga con muchos otros temas que van saliendo, y nos deja después sonrisa y sabor de encuentro. 

Este día de “nochebuena” está dedicado en miles de hogares a los últimos preparativos, algunos realizados con mucha ilusión, otros con enorme cansancio y prisas, y en otros, con bastantes lágrimas. Preparamos la casa porque sabemos que hay que hacer fiesta, porque  llega el Regalo de Belén, el regalo de Dios hecho niño humilde y pobre en el establo donde va a nacer.

Esa maravilla que representamos con las figuritas y los dibujos va a darse esta noche de nuevo, y me va a envolver, renovar, transformar… es cuestión de creer. La iglesia nos explica que la experiencia de Navidad ocurre bajo una triple forma:

  • Al recordar el acontecimiento histórico desde la fe me uno al misterio que sucedió una vez y hago experiencia mística y sacramental de ese misterio  por el que fui salvado con infinito amor. Por eso la Iglesia organiza la Liturgia en torno a la memoria viva de los acontecimientos de la Historia de la Salvación: al celebrar esos misterios, nos hacemos presentes en ellos.
  • Pero además ese Belén donde se dio el encuentro de la humanidad con la Gloria de Dios hoy, más de dos mil años más tarde, no está en Palestina ni en Galilea, en Roma ni en Santiago… ¡está en mi corazón! La Navidad ocurre en cada corazón que se abre a la cercanía de Dios que viene a inundarlo con su presencia en la suavidad y fuerza del Espíritu Santo, que convierte mi interior en un templo de amor.
  • Y por último, como decían los prefacios de Adviento, Dios viene a mi encuentro en cada ser humano y cada acontecimiento, y cuando acojo al que está sin techo, o doy de comer al hambriento, o visito al preso… ¡es Dios mismo a quien visito, Dios mismo en mi mismo caminar!

 

El encuentro del corazón es el central y el que prepara los otros dos. Por eso hoy preparo el corazón al que Dios viene a habitar de una forma nueva. ¿Qué gestos puedo hacer para cuidar y limpiar mi corazón?

  • Puedo hacer una limpieza interior, pidiendo perdón y, si puedo, confesión antes de la Misa de Navidad.
  • Un momento de oración con el texto bíblico para decorar con girnaldas de admiración y alabanza el lugar que reservo al Salvador.
  • Poner un fondo musical de adoración interiorizando algún villancico que pueda cantarle a Él.

Pero sobre todo, puedo poner en orden y limpiar el corazón con actos de amistad y servicio, con actos de amor:

  • Regalando alimento y vestido a alguien que lo necesite, porque en el pobre me visita Dios.
  • Insistiendo en cualquier obra de misericordia que esté hoy a mi alcance.
  • Llamando a una de las personas con las que mantengo enfado o, más sutilmente, una distancia sin reconciliación. Hoy es día para acercarme y ofrecerle mi paz, la Paz de Dios.
  • Haciendo la paz con cualquier enemigo, fuera del pecado, que me mantenga en lucha y tensión.
  • Diciendo en voz alta y clara, sin sobrentendidos, lo mucho que amo a alguien.

Con todo eso, mis felicitaciones y mis deseos de “¡Feliz Navidad!” van a tener una autenticidad y un efecto del que yo mismo me admiraré: porque será Dios el que ponga su presencia infinita en este encuentro que es, hoy, Belén.

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Día 23: Boto lo que no sirve para recibirle

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La entrada de este día reproduce la del Caminito del año pasado. Pasamos por el mismo punto en nuestro Camino a Belén, y nos sigue pareciendo una llamada importante: sacar, echar, botar,… deshacernos de lo viejo para dejar paso a lo nuevo.

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando él llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente… ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,…

En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese…

Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores del pasado, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.

Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar.

Eliminar los desechos que no sirven, seleccionar lo valioso…

Y mientras tanto, no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).

Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.

Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

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Día 21: ¿Está la puerta de mi corazón abierta?

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Vivimos pendientes de lo exterior.
De qué sirve que vista bien, que dedique horas a estar delgado, a tener un bonito cabello o a lucir las pulseras lo relojes a la moda de ahora, su mi corazón está en tinieblas, retorcido sobre sí mismo en egoísmo y dolor.

Por eso hoy voy a dedicarme a pensar esta simple pregunta:

¿Está la puerta de mi corazón abierta para él?

¿Está la puerta abierta?

Como ya hemos aprendido, no se trata de dar una respuesta rápida, sobre todo si es un ingenuo “claro, todo para él, Jesús es mi todo, etc. etc etc.”. Hoy vamos a sentarnos, como decían los monjes del desierto, a la puerta del corazón para observar.
Observa, como canta la canción, quién llama: “¡Pom! ¡Pom! – ¿Quién es? …¡Abre la muralla!”. Y observa a qué pensamientos o mociones dejas pasar.
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Con el tiempo se reconocen las invitaciones de Dios, que llevan al bien, y las seducciones del enemigo, que nos tientan para el mal. Entonces es cuando se puede tomar partido para cultivar lo que los monjes del desierto llamaban “la guarda del corazón” (Tomas Ŝpidlick).
Y date cuenta de la realidad: ¿de qué manera, de qué forma, esta la puerta de mi corazón abierta a Jesús que quiere nacer de nuevo ahí?

 

NOTA: En caso de que descubras con sinceridad que está bastante cerrada, y el corazón ocupado por otros inquilinos, no te preocupes. Este camino te ayudará para hacer un allanamiento de morada y permitir que Dios okupe lo que es suyo.
(O en términos bíblicos: Jer 31,31ss; Ez 36,25ss; 2 Co 3,3ss)

 

 

 

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Quinta Etapa: El regalo más grande…

Tanto si acabas de llegar por causalidad a este blog, como si has seguido esta iniciativa desde los primeros días, te invito a mirar hacia atrás, al plan de trabajo de estos días:Tablero2012_c_1400px

Hemos recorrido el “Camino de Belén” buscando a Dios desde sus regalos. Es lógico, ¿no? también es el camino normal que recorre una persona enamorada para conocer a su pareja: explorar lo que le agrada y fascina del otro, lo que le mueve el piso. De una manera parecida, es lo que hace un hijo con su mamá: busca sus cuidados, sus caricias y sus consejos. Es cierto que también asume sus reprimendas; es cierto que no se aparta de ella cuando llega algún castigo…  Pero sigue siendo cierto que en el centro de una relación de amor está el gozo de recibir dones materiales y espirituales, verdaderos regalos de vida.Pesebre_V1

En esta quinta etapa vamos a centrarnos en el regalo de la persona. De la persona de Jesús, el que nace pobre y humilde en Belén, el que es tu regalo para esta Navidad.

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Día 19: Siembra de favores

19El amor es la riqueza más importante para sobrevivir como seres humanos. Sin amor nos volvemos poco a poco animales con ropa, bestias con modales. El problema es cómo conseguir una vida con amor: ¿es acaso un premio caprichoso del destino? ¿O una habilidad ligada a la simpatía y las técnicas de autoayuda?

Un refrán popular dice sencillamente:
“Donde no hay amor!
por amor
y sacarás amor

Hoy nos proponemos iniciar una abundante siembra de amor… con semillas de favores Vamos a aplicar el viejo refrán con pequeños gestos, gestos que a su tiempo pueden producir amor en quien los recibió y en quien los sembró. Par ello lo gestos que hoy sembraré deben ser favores verdaderos, es decir, deben ser espontáneos, gratuitos y de verdadera utilidad. Así rompen el ritmo de intereses que nos aparta del encuentro con las personas. Así recordamos a los demás y a mí mismo que lo bueno es, casi siempre, gratuito, incluso cuando llega después de mucho esfuerzo y planificación.

En este día, por tanto, pemaneceré atento a las muchas ocasiones en las que puedo tender una mano para hacer un favor.

Muchas veces basta con sonreir al desconocido, saludar al subir o bajar del bus, lanzar un simple ¿Como esta usted/tu? En otras ocasiones tendré la oportunidad de ayudar a llevar una bolsa, o lavar unos platos en casa, o ayudar a mi hermano a hacer tareas,… En cualquier caso, el gesto inesperado será un regalo para la persona, y provocara sorprendentes resultados… ¡vamos a probarlo!

¡Feliz siembra de favores!

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Día 17: La decisión de amar

“Voy a amar”. Esta afirmación parece una tontería cuando mantenemos ese viejo esquema romántico de que el amor “viene cuando quiere y se va cuando se pasa”.
¡Pero es cierto! El amor es don y tarea, llega siempre como un regalo, pero me queda a mí la tarea de ponerlo en marcha, de lanzarlo y afianzarlo con cuidado y trabajo.

Porque el amor, gran regalo de Dios, es mi gran aventura, mi gran empresa, que me juego en las grandes relaciones y en los pequeños encuentros que haré hoy.
Vivir hoy con amor, esa es mi decisión, y los pasos de los días siguientes me ayudarán a perfilar “el arte de amar

Esta es la decisión del Caminito de hoy. Voy a construir una decisión sencilla y grande: vivir con corazón allí donde otras veces pasaba sin darme cuenta, con normalidad o con frialdad. Poner amor, poner corazón a las palabras, miradas y gestos que cruzaré en los encuentros casuales y a los que hago con los amigos, lo que nos diremos hoy en familia.

Lo intentaré. Es posible. Amar a la persona que aparezca delante de mí. Sin más.

Nunca está de más fijar con el arte las decisiones del corazón:

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Cuarta Etapa: Caridad perfecta

Seguimos buscando a Dios por el camino de los regalos que Dios nos va dejando en nuestras vidas. A estas alturas, estamos empezando a intuir la dinámica de la llamada de Dios: una llamada para la vida, a través de lo mejor de la vida misma… y desde la gratuidad del Amor de Dios.Amor_En_Dios

En esta cuarta etapa del caminito estoy invitado a buscar y asumir el gran regalo de Dios para mi corazón: la experiencia del amor.Tablero2012_c_1400px

Según la oración de San Francisco que nos sirve de guía, el don que sigue a la esperanza cierta es el de la caridad perfecta. Es el don que más le compete, pues según la Primera carta del Apóstol San Juan, “Dios es amor” (de caridad).

Para emprender esta nueva aventura, debemos tener muy claras dos cosas muy sencillas:

  • Primero, que según la experiencia de muchos, el amor no es un sentimiento (o “mucho más que un sentimiento” DCE 17). De hecho, se puede amar sin sentir nada, o con sentimientos bastante molestos y contrarios a la idea del amor.
  • Segundo, que lo que importa en el amor no son las vivencias sino la entrega: cómo doy de mi tiempo, e mis planes, de mí mismo… porque amar es dar, o mejor, es dar-se, dar la vida por el bienestar y la felicidad del otro.

Que disfrutes la búsqueda y que te prepare para que puedas recibir a Jesús en el Belén de tu corazón, un Belén de Amor.

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Día 15: Optimismo, vencerá el bien

15Cada quinto día llega la tarea que más me gusta, y la que probablemente es más útil en el Caminito de Belén. Es la tarea de Agradecer y Contemplar, que en el caso del regalo de la esperanza, se convierte en un simple y potente “Disfrutar del optimismo“.

Esa es mi tarea hoy: disfrutar del optimismo. Contemplarlo en acción cuando va renovando mis expectativas , celebrarlo cuando se impone a las derrotas, y dejarse llevar prudentemente por él cuando emprendo cada tarea.

Hoy voy a disfrutar del optimismo fundado y realista que Dios me regala.

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En las “Confesiones” de San Agustín, la mejor autobiografía de la antigüedad, su autor nos cuenta cómo se embarcó en la mayoría de las grandes corrientes intelectuales y místicas de su tiempo, buscando siempre la verdad. Nos transmite su entusiasmo ante cada oferta de salvación, y su decepción al encontrar sólo atisbos de sabiduría y, muchas veces, simple manipulación de adeptos.

El mercado de esperanzas del siglo XXI no está tan bien surtido como el de excusas para el pesimismo, tan de moda en épocas de crisis. Pero es muuuy abundante. Desde el “ya verás como todo va bien…porque sí”, hasta el sutil engaño de los adeptos de “El Secreto”, hay miles de propuestas para tranquilizarse porque las cosas van a ir bien a partir de ahora. Sin embargo, la esperanza cristiana destaca por su potencia específica, por su alcance, y por su verificación. Es una esperanza que genera optimismos que no defraudan:

  • La potencia de la esperanza cristiana, su motor, viene de Dios mismo que se introduce en nuestra historia para convertirla en Historia de Salvación.
  • El alcance de la salvación cristiana llega hasta la salvación eterna, nada menos.
  • La verificación de esta salvación se produce por la concordancia de vida en el creyente: no te fies de una esperanza que te deshumaniza o te aísla de los demás; fiáte sólo de lo que te hace más persona y más solidario.

Hoy, simplemente, contemplo y agradezco: ¡Vencerá el bien, Dios lo hará y cuenta conmigo para la empresa!

¡Aleluya!G12_Girl-1

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Segunda etapa: Fe recta

Iniciamos la segunda etapa en el Camino de Belén. Un nuevo aprendizaje para recoger y revalorizar un regalo que Dios nos da para buscarlo y encontrarlo.G12_Flowerpot_Plant

Hay una escena muy significativa en los Evangelios de la Infancia, Es la que  cuenta la primera aparición pública de Jesús: cuando sus padres lo fueron al templo, aprovechando que Belén está a sólo 8 km de Jerusalén, para presentarlo al Señor con su humilde ofrenda, sólo Simeón, que aguardaba la llegada del Mesías, y Ana, la anciana profetisa, reconocieron en aquel niño al salvador. Los otros cientos de peregrinos pasaron al lado de la joven pareja y continuaron con sus vidas  sin percatarse de que María y José llevaban en brazos la presencia salvadora del Hijo de Dios. Es lo que pasó en toda la vida de Jesús: lo vieron, pero no lo reconocieron; lo oyeron predicar, pero no lo escucharon; se cruzaron con él en las calles, pero no se encontraron con él.

Encontrar a Jesús, encontrar a Dios, requiere fe. Y la Iglesia ha sostenido siempre que la fe es un don de Dios, uno de los grandes dones de Dios. Junto con la esperanza y la caridad reciben el nombre de virtudes teologales, es decir, las fuerzas vitales que nos ponen en relación con Dios.

Vamos a buscar el gran regalo de Dios: la fe, esa fuerza interior que nos pone en comunión con Él y abre la puerta a la justificación, a la vida teologal y a todos los dones de Dios.

Por eso, si nos hemos decidido a seguir el caminito de los regalos de Dios, la fe ocupa el primer y destacado lugar,

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Día 1: ¿Qué debe cambiar en mi vida?

1Hoy empiezo mi camino hacia la Navidad, hacia Belén.

Este camino está hecho de regalos de fe. Pero una fe contaminada por supersticiones, fatalismos, temores, ruidos, rencores, riquezas materiales y pasiones hechas de tierra vieja.

Según el Plan del Cambio Profundo, el día primero está dedicado a preguntarme y pensar. Nada más. Hoy, pensando en los regalos que Dios me pone delante, me pregunto:
¿Qué debe cambiar en mi vida?
Intento mantenerme en la pregunta, mirando, reflexionando, recordando, asociando, explorando, investigando.
¿Qué debe cambiar en mi vida?
Procuro no sacar conclusiones ni hacer propósitos: simplemente miro y, al final del día, reflexiono y ofrezco lo que haya encontrado a Dios que me acompaña.
¿Qué debe cambiar en mi vida?
De una vida mundana a una vida divina. De la costumbre a la fe cierta… Si soy capaz de mantener la tensión y hacer esta pequeña tarea, podré poner en marcha una auténtica conversión en mi vida. Seguro.

Pregunta

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